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Civil War, Dragonhammer + Perseus, Madrid, Sala Lemon, 17 de septiembre 2016

(Texto y fotos: David Ortego) ¿Qué puede surgir de la mezcla de tres ex Sabaton y el vocalista de Astral Doors? Civil War es la respuesta, un grupo que mezcla en cierto modo la temática bélica e histórica de Sabaton con la personal y carismática voz de Nils Patrik Johansson lo que, inevitablemente, te retrotrae a la banda que grabó el magnífico “Astralism”. Lo que deparó su primera visita a nuestro país en su fecha madrileña lo resumo a continuación.

Con Sabaton actualmente en la cresta de la ola y siendo Civil War un grupo que perfectamente puede gustar a sus muchos seguidores esperaba una asistencia bastante mayor que la que finalmente tuvo la sala Lemon. Eso sí, la gente, mayoritariamente joven, creó un gran ambiente animando, coreando y aplaudiendo tanto a headliner como a bandas teloneras cuando estas lo solicitaron. Como se suele decir, éramos pocos pero “ruidosos”.

Con puntualidad salieron a escena Perseus, la primera de las dos bandas italianas que acompañan en este periplo a los suecos, ante una sala desangelada pero dispuesta a dejarse convencer por el buen hacer del quinteto de Apulia. Sobre todo me gustó la interpretación de su vocalista Antonio Abate que, proviniendo de una banda tributo a Judas Priest ya os podéis hacer una idea del registro por el que se mueve.

Con la banda ya dispuesta a empezar un pequeño problema técnico retraso su inicio unos instantes. Por suerte no se demoró demasiado y, tras la intro pertinente, arrancaron con “The Diary” enlazada con “Hidden Murders” (esta muy en la onda “Judas”) ambas de su reciente trabajo “A Tale Whispered In The Night” con el que se despacharon a gusto, ya que casi lo tocaron íntegramente, bajo la atenta mirada del escaso público.

Con el bajista Alex Anelli en un segundo plano total anclado en su rincón todo el protagonismo recayó en los guitarristas Gabriele y Cristian que se repartieron los solos y el frontal del escenario, además de alguna melodía doble de guitarra puntual, junto a Antonio y su guardapolvo de cuero. Ninguno de los hachas me pareció un virtuoso pero cumplieron de sobra con su cometido.

Pese a que están en activo desde 2011, se les notan las tablas adquiridas en proyectos pasados y no han perdido el tiempo pues tras dos demos tienen ya en su haber dos discos editados y, como comentaba antes, apostaron todo a su última entrega. De hecho la única concesión a su anterior “The Mystic Times Of Fate” vino tras “Magic Mirror” (con los teclados grabados como en el resto de temas que los tenían) y fue “Memories”, donde el vocalista nos demostró su poderío vocal.

La segunda parte de su actuación fue un monólogo absoluto de “A Tale Whispered In The Night” con cortes como “Deceiver”, la melódica “Son Of The Rising Sun” (posiblemente la que más me gustó porque es pegadiza y se salió un poco de la tónica del resto de temas), “I´m The Chosen One”, donde la velocidad volvió a escena, o “Legions Of Ravens”.

Con el público bastante metido en su actuación el vocalista presentó el último corte del disco (obviando “Epilogue” lógicamente) que también lo fue de su descarga. Así, con “The Ride Of Pegasus” abandonaron las tablas dejándome buenas sensaciones porque su mezcla de Heavy y Power Metal no se me hizo pesada en ningún momento amenizando la espera hasta Civil War.

Tras un cambio que no se alargó demasiado en el tiempo saltaron los romanos Dragonhammer que, ellos sí, encajaban fielmente con la música que a todos nos viene a la mente cuando hablamos de Power Metal italiano no pudiendo librarse de la alargada sombra de, obviamente, la banda más representativa del género en ese país actualmente dividida en dos. Hablo de Rhapsody como habréis adivinado.

Indagando más cosas sobre ellos me ha sorprendido el parón de nueve años entre su segundo y tercer trabajo. Parece que un cambio de formación tuvo la culpa pero son muchos años y, sobre todo, que el estilo en 2013 tenía menos tirón que en los inicios del nuevo siglo. También me sorprendió ver que su vocalista, guitarrista y fundador Max Aguzzi no estaba al frente de la formación siendo Luca Miccioni el encargado de poner voz al conjunto de manera solvente, aunque no pueda comparar ya que era la primera vez que les veía.

Con el bajista Gae Amadio como único miembro original, a diferencia de Perseus, ellos hicieron un repertorio muy equilibrado entre todos sus trabajos abriendo con “Legend”, de su debut “The Blood Of The Dragon”, un concierto que me terminó por resultar bastante cansino, la verdad. No es que el grupo lo hiciera mal pero reconozco que este tipo de música ya no me dice demasiado a día de hoy y considero que es otro grupo más que practica Power Metal con teclados por doquier. Eso no es ni bueno ni malo y a la gente parecieron gustarles pero a mí me terminaron saturando.

“The X Experiment” es el disco de más reciente factura que tienen en su discografía y data del 2013 (muy prolíficos desde luego no se les puede considerar…) y a él perteneció el siguiente corte que sonó, un “Seek In The Ice” que les alejó en cierta medida de la etiqueta de “clones de Rhapsody” pero que seguía manteniendo la epicidad propia del género con los teclados de Giulio Cattivera tan presentes como en el resto de composiciones. De hecho él fue el que más protagonismo musical tuvo por encima incluso del guitarrista Flavio Cicconi al que vi bastante flojo en las labores de sustituir las partes solistas que normalmente corren a cargo de Max.

Se notaba claramente qué discos eran los más antiguos porque “Fear Of A Child” y “Believe”, ambas de su segundo trabajo, volvieron a llevarnos por derroteros más “poweretas”. La primera posee un estribillo notable que la hizo ganar enteros mientras que en la segunda Luca se lució bastante en la interpretación vocal aunque, como frontman, me pareció bastante soso a decir verdad.

Y esa fue la constante durante el resto de su descarga porque los temas de sus tres discos se fueron dando paso unos a otros intentando dar variedad al concierto. Así cayeron “The End Of The World”, “Blood In The Sky” o el tema que da título al último disco, única ocasión en la que Luca pidió la colaboración del respetable para cantar (que respondió tímidamente), gozando de una respuesta bastante aceptable por su parte hacía su música.

Su tiempo se estaba agotando así que con “Dragon Hammer” y “Last Solution” dieron por finalizado un concierto que ya se me empezaba a hacer cuesta arriba. Lástima no haberles podido ver con todos sus miembros porque la ausencia de una guitarra y un nuevo vocalista (que lo hizo bien pero no es el que canta en los discos) tal vez les pasara factura.

Al terminar el concierto de Dragonhammer la gente se agolpó hacía las primeras filas signo evidente de que ya le había llegado el turno a Civil War quienes fueron recibidos con verdadero entusiasmo por sus más fieles incondicionales, que los tienen. Ataviados con casacas imitando a los soldados que protagonizan la portada de “Gods And Generals” (los que llevan en el vídeo de “Bay Of Pigs” para más señas) uno a uno fueron apareciendo los ex miembros de Sabaton (los dos Daniel y Rikard), Petrus Granar y, por último, el gran Nils que saludó a los presentes esbozando una sonrisa de agradecimiento.

“USS Monitor” abrió la contienda y, desde el inicio, la gente se volcó con el grupo lo que hizo que ellos se vinieran muy arriba conforme pasaron los minutos ya que, inicialmente, vi un poco “agarrotados” a los guitarristas Rikard y Petrus, sobre todo a este último. El que no estaba agarrotado era el baterista Daniel Mullback que no paraba de sonreír mientras hacía headbanging y aporreaba sin piedad su kit pero me pareció francamente mal que no tuviera compañero a la base rítmica ya que las líneas de bajo estaban grabadas (igual que algunos coros que me pareció que iban enlatados y ellos cantaban encima de la base). En general esto me parece lamentable en cualquier estilo pero en un grupo de metal, aún me parece peor y no es de recibo.

Con un sonido correcto en líneas generales, aunque a un volumen real e innecesariamente alto, el grupo atacó muy pronto uno de sus mejores cortes, “Saint Patrick´s Day”, que recibió al instante la respuesta del público que la coreó junto al desgarbado vocalista antes de que presentaran un adelanto de lo que será su próximo trabajo, “The Last Full Measure”, que verá la luz el próximo mes de noviembre. No me pareció un mal tema pero, lógicamente, bajó la intensidad de la descarga al no ser conocido ni por el propio vocalista que tuvo que leer la letra puesta en el suelo tras su monitor.

Sin embargo pronto recuperamos el ritmo con dos trallazos del primer disco como la épica “Gettysburg”, con el solo de teclado por parte de Daniel Mÿrh, y “Sons Of Avalon”, celebrados por todos e interpretados por la banda con solvencia pero sobre todo cantadas por Nils magistralmente. No siendo seguidor de Sabaton podría parecer raro que un grupo como ellos me pudieran interesar pero la clave está en que me encanta la voz del vocalista de Astral Doors y su toque es lo que realmente les hace “especiales”, además de que ellos son menos predecibles (hasta ahora) y más variados que la banda de Joakim Brodén.

Siguiendo con la presentación de “Gods And Generals” no se olvidaron ni de “Admiral Over The Oceans”, ni del homenaje a William Wallace en forma de “Braveheart”, otra de las más coreadas de la noche, mientras seguían intercalando canciones de ambos discos no dejando respirar apenas al público. Fueron bastante a piñón en la hora y cuarto larga que estuvieron sobre las tablas exceptuando algunas pequeñas intervenciones de agradecimiento por parte de Patrick, quien también ha ganado bastante desde la primera vez que le vi con su banda en lo que a ejercer de frontman se refiere. Estuvo sonriente, simpático y hasta se cambió varias veces de chaqueta.

“Lucifer´s Court” me recordó muchísimo a los Astral Doors más recientes mientras que la recta final del concierto regular corrió a cargo de más temas de “Gods And Generals” con el trío “Knights Of Dalecarlia”, la lenta y emotiva “Schildler´s Ark”, y el corte que le da título con el que se marcharon momentáneamente a camerinos.

Poco tardaron en salir para rematar la faena con el pegadizo single “Bay Of Pigs”, también bastante en la onda de la otra banda de Nils, mientras que volvimos a “The Killer Angels” con las hímnicas “I Will Rule The Universe”, que puso la sala patas arriba, y “Rome Is Falling” (aunque realmente esta canción pertenezca al primer Ep llamado como la banda) dejando una sonrisa en la cara de sus seguidores.

La verdad es que fue un concierto más que notable que, poco a poco, debería atraer audiencias más y más grandes porque si Sabaton lo han conseguido, ellos también deberían. Desgraciadamente sé de sobra que en la música no se cumple siempre la lógica por lo que habrá que ver cómo es la aceptación de su próximo disco de salida inminente. De cualquier modo, buen concierto de los suecos pero que fichen a un bajista ya.