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King Kobra, Tequila Sunrise + Sünset, Madrid, Sala Penelope, 7 de junio 2016

(Texto y fotos. David Ortego) Muchos años han pasado desde que King Kobra pisara por primera y última vez las tablas de un escenario madrileño. Casi treinta años han tenido que pasar para que la banda de Carmine Appice volviera a nuestro país y, aunque me gustaría decir que la espera mereció la pena, lo cierto es que las algo más de doscientas almas que nos dimos cita en la infame Penélope asistimos a un espectáculo que distó mucho de lo que se espera de una banda con su nombre y los músicos que la componen.

Y no, esta vez no fue por unas excesivas expectativas personales esperando ver a los King Kobra que grabaron el “Ready To Strike” hace más de tres décadas ni exclusivamente por un sonido que, para variar en esta sala, complicó el disfrute de la velada, sobre todo la descarga de los americanos. No, la verdad es que la clave, en mi opinión, estuvo en que ni el repertorio fue el que uno espera de una banda clásica de Hard Rock en su trigésimo aniversario ni la ejecución de las canciones por parte de unos músicos a los que se les presuponen ciertas cosas, tal y como han demostrado a lo largo de los años, fue la que esperaba.

Con el calor apretando más de la cuenta en la capital, la tarde comenzaba con la descarga de Sunsët, una banda local que, con tan sólo tres conciertos previos al de esa noche, ya podrían poner en su currículo haber compartido escenario con una banda legendaria como King Kobra. Esto no lo puede decir cualquiera por lo que se les notaba muy ilusionados ante esta gran oportunidad.

“Break Out” fue el tema con el que arrancaron y el primero de los que sonaron de su primer Ep homónimo. El grupo se decanta por el Hard Rock de corte americano y lo cierto es que las ideas, sin inventar nada lógicamente a estas alturas de la película, me parecieron más que interesantes. Eso sí, les noté inicialmente algo nerviosos sobre todo a su vocalista Héctor, que fue el que menos me convenció del quinteto sobre todo a la hora de afrontar las dos versiones que interpretaron.

Continuaron con “Keep On The Fight”, uno de los que más me gustaron esa tarde con una buena labor en las guitarras por parte de la pareja de “Jorges”, quienes se repartieron el protagonismo en los solos durante el transcurso de la actuación antes de intentar meter al escaso público congregado en su concierto con la primera versión, “You Give Love A Bad Name”, que les quedó correcta a pesar de recibir una respuesta muy tímida de los presentes.

“Useless Matters” bajó un poco las revoluciones mostrando las buenas maneras de Héctor en los medios tiempos. Lástima que no hubiera continuidad porque se lanzaron al vacío sin red versionando “Here I Go Again” y aquí el resultado fue menos satisfactorio porque el vocalista estuvo flojo y porque creo que esa canción con tanto protagonismo de los teclados (que ellos no tienen) le restó efectividad.

Su tiempo era limitado, igual que su repertorio actual, por lo que otro par de temas propios como “Why Did We Change” junto otra de sus mejores composiciones como es “Cougar Eyes” cerraron su actuación cuando pareció que más sueltos estaban en escena. Más allá de la obvia falta de tablas y el lógico margen de mejora que puedan tener puesto que acaban de empezar me quedo con la ilusión y las buenas maneras que mostraron en todo momento estos cinco chavales. Con más bolos a sus espaldas y desarrollando las buenas ideas presentadas esa tarde sin duda volveremos a oír hablar de ellos porque su propuesta puede ser muy interesante para los seguidores del Hard Rock. Les deseo mucha suerte.

Rápido cambio en escena para recibir a otro combo madrileño, Tequila Sunrise, quienes siguen presentando su primer trabajo “Nasty Habits” aunque con la diferencia respecto a Sunsët que sus componentes si tienen una amplia experiencia musical, sobre todo si nos referimos a su líder Cecilio Sánchez-Robles.

Con algo más de público que sus predecesores y un sonido aceptable (que no bueno) para tratarse de la sala en la que estábamos la noche continuaba, para no desentonar con el cabeza de cartel, con más Hard Rock americano siendo el tema que abre “Nasty Habits”, “Face The Truth”, el que daría el pistoletazo de salida al concierto de los madrileños. Ellos hicieron valer su bagaje previo para dotar al concierto de una más que correcta ejecución de sus canciones pero no sé muy bien por qué no conectaron, ni conmigo, ni con el grueso de la sala para la que pasaron bastante desapercibidos por lo que se pudo comprobar.

Tal vez fuera por el desconocimiento de las canciones, que han tocado demasiado últimamente en la capital o que la gente estaba ya impaciente por ver a King Kobra, no lo sé, pero desde luego la respuesta no fue muy entusiasta que digamos ni a canciones de “Nasty Habits”, como la que le da título, la menos cañera pero bastante efectiva “Too Late” o la rotunda “There Are No Heroes” ni a otros temas nuevos que nos presentaron como “Day By Day”, “My Way (Or The Highway), “Stay On The Wild Side” o “Comin´ Home”. Ninguno de ellos me pareció un mal tema pero no cuajaron como cabría haber esperado pese a que la banda fue de menos a más.

Sin duda Cecilio lleva es el que la voz cantante y el que acapara la mayor parte del protagonismo del combo en escena. Él fue el que más se movió por el escenario mientras sus compañeros permanecieron bastante más estáticos, cosa que no entendí demasiado, ya que su música se presta a eso, a moverse. Suya fue la ejecución de la mayoría de los solos mientras que Ramón Blein cumplía con su labor rítmica, fundamentalmente, aunque también hiciera algunas partes como solista.

Obviando las buenas aptitudes de Cecilio a las seis cuerdas, lo que más me gustó fue la base rítmica de Rubén Santos y Jesús Acosta (quien ocupa la posición del ocupadísimo Fernando Mainer que grabó el Ep) aunque este último estuviera en un segundo plano casi constante escénicamente hablando. El que no me terminó de convencer fue Jorge Cortés. Desde luego es un buen cantante pero supongo que no le pillé el punto porque me gusta más su faceta como vocalista de Heavy Metal que como cantante de Hard Rock. Personalmente le conocí cuando era la voz de los añorados Steel Horse y me sigue chocando, a pesar de las escuchas, en estas tesituras más Hard Rockeras aunque metiera algún que otro agudo. Supongo que habrá que acostumbrarse porque, ya digo, no lo hizo mal ni mucho menos. Cuestión de gustos.

Los tres cuartos de hora que estuvieron aproximadamente sobre las tablas los terminaron de “rellenar”, como indicaba antes, con los otros dos temas de su Ep. Una movida “There Are No Heroes” y el que ha bautizado su primer trabajo que es, además, uno de sus temas insignia. Efectivamente, con “Nasty Habits” se despidieron de un público que esperaba impaciente la salida de King Kobra. Espero volver a ver a Tequila Sunrise en mejores circunstancias y con mejor sonido para ver si es que no tenía yo el día para que una música como la que ellos practican, y de la que soy muy seguidor, me entrara.

Por fin llegaba el momento de la descarga de los americanos, que tan notable expectación había levantado, y que sólo contaba en Europa con las dos fechas españolas (Madrid y Barcelona) y la visita al todopoderoso Sweden. Lo cierto es que esperaba más gente (y la promotora supongo que también por el recinto elegido para el concierto) pero digamos que había suficiente ambiente en la sala como para que el grupo se viera arropado.

Daban las diez de la noche, se apagaron las luces, y comenzó a sonar la intro de rigor que corrió a cargo de los primeros minutos de la canción “Ready To Strike”. Primera duda, ¿no podían haberla tocado en directo (obviando la parte de teclados) David Michael Philips o Jordan Ziff, el chaval que sustituye a Mick Sweda? No es algo fundamental, es cierto, pero son estos pequeños detalles los que marcan algunas diferencias para mí y costando tan poco… Encima les jugó una mala pasada porque fue terminar el tema en cuestión y volver a sonar esa misma intro dejando a los músicos sorprendidos y una sonrisa en la cara de algunos espectadores.

Aunque el público disfrutó y cantó el primer tema clásico de la banda a grito pelado (y sin entrar en que Paul Shortino no tiene la misma voz que Mark Free, con el paso de los años o sin él) siendo honestos la ejecución de la canción fue mejorable, pero viendo lo que vino de la mitad de la actuación hasta el final hasta se podría calificar de aceptable.

Dos temas de la época “Shortino” como “Tear Down The Walls” y “Knock Em Dead” dieron continuidad al concierto y desde luego en ellos vimos más cómodo al vocalista, al que le costó horrores defender los temas de los discos que no ha grabado. Aún así en la parte delantera el sonido era entre malo e infame y al cantante se le escuchaba bastante regular, cosa que se subsanaba en cierta medida yendo hacía la parte de atrás de la sala. Y digo en cierta medida, porque el sonido fue bastante desastroso en líneas generales con King Kobra y bastante peor que con los teloneros cosa que me sorprendió.

Con David clavado en el suelo demasiado “a lo suyo”, Jordan Ziff cumpliendo su papel de la mejor manera posible (aunque un poco “intimidado” aparentemente por sus compañeros de escenario) y Carmine Appice oculto tras el kit de batería el peso escénico quedó en manos del “colgao” de Johnny Rod que no dudó, a pesar de su edad y su forma física manifiestamente mejorable, en hacerse el dueño y señor de las tablas corriendo sin parar de un lado a otro, saltando e increpando a las primeras filas. Desde luego fue el que más espectáculo dio pero creo que se pasó un poco de “rosca” sobreactuando por momentos. Se le debió pegar la locura de sus ex compañeros cuando militó en W.A.S.P….

¿Y Paul Shortino? Pues el otrora vocalista de Rought Cutt, como he comentado inicialmente, salvó los temas que ha grabado con King Kobra bastante mejor que los de la primera época que no le van para nada a su voz. Aún así, esto fue en la primera mitad porque luego se fue desinflando como un globo con el tiempo y terminó bastante justito. Además, ignoro el por qué no fue capaz de aprenderse las canciones que tenía que cantar de la época de Mark Free teniendo que leerlas en un Ipad que llevaba guardado en una bolsa al lado del bombo de Appice. Lo malo no fue que las leyera sino que, al estar colocado junto a la batería, varios temas los cantó directamente de espaldas al público en un gesto que no cuadra con la profesionalidad que se le presupone a alguien con su experiencia y sus tablas. Me pareció penoso.

“Shadow Rider” fue de las que mejor cantó el americano, aunque no hiciera las subidas de voz del tema original, y sirvió para levantar al respetable de nuevo aunque el medio tiempo “Live Forever” bajó la intensidad otra vez y a partir de aquí empezara la sucesión de despropósitos que, a mi modo de ver, lastraron sin remedio cualquier posibilidad de salir satisfecho del concierto por mucho que estuvieran en escena noventa minutos.

Para “The Ballad Of Johnny Rod” todos se pusieron unas gafas de sol y, aunque el tema me parece bueno, está más que alejado del pasado musical King Kobra por lo que me resultó extraño que lo eligieran en el contexto de un trigésimo aniversario dejando fuera otros más apropiados pero claro, es que los discos con Shortino nada tienen que ver con los dos primeros y, como él es el que canta actualmente, debían tener representación aunque muchos de los presentes a diferencia de lo que hizo el grupo la hubiéramos relegado a meramente “testimonial”.

Tras este tema el loco de Rod hizo un pequeño solo que desembocó en “Wild Child”. Si, habéis leído bien. Rod fue el encargado de cantar, ayudado por el público en todo momento, la primera parte de la canción y aún estoy preguntándome por qué la tocaron cuando él no grabó ese disco de la banda de Blackie Lawless… Incomprensible desde todo punto.

No contentos con esto, tras la fantástica pero deslucida “Hunger” la pareja de guitarristas tomó el centro del escenario para tocar un pequeño solo de guitarra y un fragmento de “Highway Star”. Yo alucinaba en colores pero el “acabose” fue cuando Shortino reclamó su “solo” y se marcó unas estrofas del “Heaven & Hell” de Black Sabbath como homenaje al añorado Dio, del que Appice se encargó de apuntillar que era muy amigo. Habíamos llegado al ecuador del concierto y todo el ritmo inicial se había esfumado “rompiéndose” totalmente el concierto a mí modo de ver.

“Monsters And Heroes” nos devolvió al disco homónimo de King Kobra” pero no devolvió el ritmo al concierto que tocó suelo para mí con la nefasta interpretación de “Iron Eagle (Never Say Die)” con el vocalista de espaldas durante la mayor parte del tema leyendo la letra y el grupo tocando yo qué sé el qué porque aquello no había por donde cogerlo. Me apetecía mucho escuchar este tema pero ojalá no lo hubieran tocado porque vaya tela... Por si alguien echaba en falta a Carmine, efectivamente, faltaba el solo del líder del combo que por muchas virguerías que hiciera me pareció prescindible aunque la gente coreara su nombre y le siguiera el manido juego que nos propuso de gritar cuando levantaba la baqueta. Era más que previsible que hiciera uno pero no por ello me pareció necesario.

El “pescado” estaba vendido y de nuevo Shortino tuvo que leer casi todo el texto de “Raise Your Hands To Rock”, segundo y último tema que rescataron del grandísimo “Thrill Of a Lifetime” del que algún otro corte hubiera venido bien escuchar aunque viendo cómo los cantaba el vocalista casi mejor dejarlo así. Para colmo hubo ración de “batukada” en el mismo vaya usted a saber por qué.

Estábamos llegando al final y creo que erraron terminando con “Midnight Woman”, otro tema de “King Kobra”, marchándose finalmente con “Have A Good Time” con el vocalista preguntando al respetable si habíamos pasado precisamente eso, un buen rato y dejándome con una sensación de decepción tremenda.

Evidentemente, en líneas generales, no pasé un buen rato y tan sólo en momentos puntuales pude olvidarme de todos las circunstancias citadas y “disfrutar” de alguna canción lo que sin duda es un escaso bagaje para el concierto de una banda como la que nos ocupa. Las caras de las personas que me acompañaban y de las de mí alrededor no reflejaban algo muy distinto a la mía mientras salíamos de la sala. No esperaba un viaje a los ochenta en la máquina del tiempo pero tampoco semejante despropósito. Qué le vamos a hacer...