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Thyrfing, Survael + Heid, Sala Lemon, Madrid, 17 de abril 2016

(Texto y fotos: David Ortego) Si había un concierto que me apetecía especialmente en este primer cuatrimestre del año ese era el de Thyrfing. La verdad es que es una pena que hayan tenido que pasar 20 años para poder ver por primera vez a un grupo como ellos por estos lares, sobre todo cuando parece que el “viking” está tan de moda, ¿o sólo lo está Amon Amarth? (aunque a ellos ni siquiera les metería en el este estilo) Por desgracia esto es lo que hay y más vale tarde que nunca.

Hace ya muchos años que mirando discos por las tiendas del centro de Madrid cayó en mis manos por “casualidad” un digipack cuya portada llamó mi atención y un buen amigo me recomendó “ipso facto” que me lo comprara. El disco en cuestión era el “Valdr Galga” de unos tales Thyrfing y con solo una escucha me enamoré del disco y del grupo. Cierto es que ninguno de sus otros trabajos me ha impactado tanto como en su día lo hizo su segunda obra pero, desde luego, la calidad de toda su discografía me parece incuestionable. Había llegado la hora de ver cómo la defendían sobre un escenario.

Dos grupos madrileños iban a encargarse de amenizar la espera hasta que al combo sueco le llegara la hora de salir y, pese a ello, no éramos muchos (más bien éramos demasiado pocos) los que nos habíamos dado cita para presenciar la primera descarga de la noche. Parece que las bandas locales no arrastraron a demasiados amigos porque en todas las actuaciones estuvimos más que holgados.

Ya había tenido la oportunidad de ver anteriormente tanto a Heid como a Survael por lo que lo que esperaba de sus conciertos era apreciar algo de “evolución”, dado que son grupos con pocos años de trayectoria, respecto a las anteriores veces que les había visto más que una “sorpresa” mayúscula. Lo cierto es que no aprecié esa “evolución” en el primer caso porque el concierto se pareció al que presencié en su día, y en el de Survael porque tuvieron que lidiar con los dichosos cambios de formación que, cuando la pieza que se toca es el cantante, son mucho más difíciles de solventar y más con tan poco tiempo.

La intro de rigor sirvió para que los componentes de Heid tomaran posiciones en el escenario, con diez minutos de retraso, arrancando el concierto con el tema que cierra su primer trabajo hasta la fecha, la larga “El Canto de los Responsos” donde lo que más me gustó, de nuevo, fue la aportación de la flauta de Noel que alternaría con el violín eléctrico durante su extensa actuación de unos 50 minutos.

Desgranaron en su totalidad su Ep “Voces de la Tierra Dormida” continuando con “La Mano Negra”, una canción más “movida” y directa que no terminó de convencerme cómo les quedó a pesar de las ganas que le pusieron los miembros del combo madrileño. Y es que tras dar un par de temas de “cortesía” para comprobar si el sonido mejoraba la respuesta fue negativa porque, sin ser malo ya que todo sonaba más o menos en su sitio, si que fue “terrible” en el apartado del volumen que fue demasiado alto tanto con ellos como con el resto de las bandas. ¿Se estará quedando sordo el técnico de la sala? No por elevar el sonido suena mejor, más bien al contrario.

En “Ruido de Batalla” y en mi corte favorito de su Ep, “No Habrá Paz”, Noel ya se encargó del violín que, personalmente, me gusta más lo que aporta a los temas que la flauta pero eso ya es mi gusto personal porque ambos encajan muy bien en las composiciones del quinteto.

A pesar de jugar “en casa”, y exceptuando a unos pocos que si vivieron los temas con emoción y lo dieron todo, el “grueso” de la audiencia no me dio la impresión que se hubieran metido de lleno en el concierto hasta ese momento y tampoco lo aprecié con los tres temas nuevos que presentaron, “El Traidor”, “Buenos Días” y “Rumbo Al Sur” recibidos con algo más de frialdad por el desconocimiento general, supongo (aunque en directo ya han sonado), a pesar de los esfuerzos de Iván por animar el cotarro.

No quisieron olvidarse de su primera demo y rescataron “Mortal Es El Hombre”, de nuevo con la “sección” de viento de Noel poniendo el contrapunto y el toque Folk Medieval a la agresiva voz de Iván que, sin duda, en directo gana muchos enteros respecto a la versión grabada en su momento. Para terminar desgranaron “Golpejar”, otro de sus temas estrella de temática bélica, y pidieron el consabido y manido Wall Of Death que, para variar, quedó deslucido por el escaso número de asistentes que participaron en él. Buen concierto que confirma a Heid como uno de los grupos a tener en cuenta, al menos en la capital, dentro del Pagan Metal.

El cambio entre bandas me pareció, o se me hizo quién sabe, un poco largo pero no aumentó en exceso (si es que lo hizo) el número de personas que había en la sala cuando Survael se dispusieron a afrontar el último concierto de esta gira como teloneros oficiales de Thyrfing.

Como comentaba al inicio, en esta mini gira ya no han contado con Marco, su cantante habitual, lo que ha supuesto un gran reto seguramente para la banda en general y para Miguel Jareño en particular. El bajista del grupo ha cedido su puesto a Joaquín, un amigo que les ha ayudado en este periplo, para que Miguel pudiera centrarse en su papel como vocalista y frontman. En su ex grupo Belial ya cantaba pero de eso hace mucho tiempo y el reto estaba encima de la mesa. No sé cómo lo haría en el resto de fechas pero en Madrid creo que salvó “los muebles” notablemente aunque el cansancio acumulado estos días hizo mella en su rostro aunque no tanto en su voz.

El mayor problema que veo a Survael es que, por unas razones u otras, no terminan de sacar su primer largo y eso, cuando tu Ep data del 2012 considero que es un handicap bastante importante para el desarrollo de la banda que frena en buena medida las posibilidades de crecimiento, también a su directo.

En el caso que nos ocupa, además, las circunstancias adversas de la baja de Marco hacía pocas semanas y la necesidad de que un guitarrista como Joaquín se tuviera que aprender en poco tiempo las partes del bajo condicionó el repertorio de los madrileños demasiado en mi opinión. Salvaron el concierto y la mini gira, es cierto, pero les he visto en varias ocasiones y creo que no fue su mejor bolo. Bastante mérito tenía ya el hecho de no haberse caído de la gira…

Con su habitual puesta en escena inicial dando la espalda al público, una intro dio paso a “The Watcher”, donde Miguel se desenvolvió especialmente bien a las voces cantando sin tratar de emular el registro de Marco sino adaptando los temas al suyo. Se la “jugó” y, por algunas opiniones que intercambié y la mía propia, acertó de lleno porque gustó bastante.

No era el día de “arriesgar” más de lo que ya lo tenían que hacer por las razones citadas pero sigo echando en falta en la puesta de escena del quinteto algo menos de estatismo. Vale que Joaquín estuviera concentrado en tocar los temas que se acababa de aprender días antes pero, quitando las leves incursiones de Álex para ponerse al lado de David o Joaquín en momentos puntuales y un poco de headbanging el estatismo predominó. Algo más de movimiento hubiera estado bien para dar dinamismo a la actuación.

Aunque no ha visto la luz, apostaron por tocar material que se incluirá en su primer disco y no se centraron tanto en tocar temas del Ep “War Of The Wild”. Así desgranaron cortes nuevos como “Go Back Home”, “A Place In The Earth”, “Where The Sun Rises” o “Sand And Blood” ante la mirada de amigos e incondicionales que les apoyaron durante la descarga.

Aunque como vocalista Miguel me convenció, como frontman creo que estuvo algo por debajo de lo que Marco ofrecía sobre las tablas. No lo hizo mal pero no sé, supongo que el cansancio acumulado pasó factura y en algunos momentos le vi más parado de lo que debiera haber estado. Además, tuvo que echar alguna mirada “furtiva” a las letras de las canciones y eso siempre desluce un poco.

Entre la batería de cortes nuevos se marcaron, para meter un poco a la gente menos familiarizada con ellos en su concierto, su ya clásica versión del “Rebellion” de Grave Digger que, aunque la llevan a su terreno, les quedó un poco floja, sobre todo en el apartado de las guitarras, con el solo de Álex algo “atropellado”.

Para la recta final volvieron a su Ep para interpretar “Desperta Ferro”, su tema más emblemático seguramente. Para ello Miguel llamó a escena a Marco, que se encontraba entre el púbico cediéndole el micrófono y el protagonismo al ya ex-cantante de Survael para que cantara con ellos una última vez y se despidiera de sus fans mientras el bajista le acompañaba desde el micrófono de Álex a los coros. Fue un bonito gesto para con él puesto que, según creo, la salida ha sido sin malos “rollos” y siguen siendo amigos.

Lo que ya no vi acertado, y de hecho lo vi hasta inapropiado, fue que Marco no abandonara las tablas tras “Desperta Ferro” y cantara “The Watcher”. En primer lugar porque repetir una canción me parece que queda mal en un concierto y da sensación de que no tienes material suficiente para la posición que ocupas en el cartel y ellos si que tienen más canciones que no sonaron y que podían haber interpretado. Y en segundo lugar, y para mí más importante, en reconocimiento a la labor de Miguel él debería haber sido el único cantante y protagonista vocal en la última canción porque si él no hubiera cantado, me atrevería a decir que Survael no hubiera tocado con Thyrfing y no me parece justo dejarle relegado a un segundo plano, que lo estuvo, cuando les despedimos con aplausos. Darle una despedida a Marco si, darle un protagonismo que ya no tiene, no.

Espero que no tarden mucho en sacar su primer largo (aunque con esta importante baja de nuevo se cierne la incertidumbre sobre este tema) y estaremos atentos para saber quién ocupa el puesto del ex vocalista puesto que Miguel, aunque haya cumplido con solvencia con la labor, sigue interesado en las cinco cuerdas de su bajo más que en las tareas tras el micrófono. Veremos que les depara el futuro y les deseo suerte.

Varias preguntas rondaban mi cabeza mientras se producía el cambio entre bandas sobre cómo se desarrollaría el concierto de los de Estocolmo. La primera se respondió rápidamente al ver que no se colocaba ningún teclado en el escenario. Muy mal, pensé, ya que con la importancia que tienen en la música de Thyrfing llevarlos grabados me parecía bastante cutre. La siguiente pregunta que me planteaba era si la ausencia de Thomas Väänänen, el vocalista original del combo, sería un handicap para el devenir del concierto. Puede que le eche de menos en estudio pero me bastó escuchar la primera canción para comprobar que el bueno de Jens Rydén iba a dar mucho que hablar después del concierto porque estuvo apabullante de principio a fin sobre el pequeño escenario de la Lemon.

Por último, me preguntaba si se estirarían más de lo que había visto por internet con la duración de la descarga y si el excesivo volumen sufrido con los teloneros se corregiría con los suecos. Tuve que esperar hasta el final del concierto para saberlo pero la respuesta a ambas cuestiones fue que no. Setenta minutos, intensos si (y mucho) pero que supieron a poco cuando uno lleva tanto tiempo esperando para ver a un grupo y el sonido, incluso con tapones, atronaba (sobre todo en lo que a los teclados grabados se refiere, que tiene gracia…). Aún con todo lo dicho, salí muy satisfecho con lo que ofrecieron durante el tiempo que duró la actuación y me quité la “espinita” de no haberles visto nunca.

Pocos minutos pasaban de las diez de la noche cuando un casi irreconocible Dennis Ekdahl (sus tatuajes me han permitido confirmar que era él) levantaba su brazo poniendo cuernos tras su kit de batería anunciando que la descarga iba a comenzar. Para ello nada mejor que dar un golpe de autoridad, o de martillo, con “Mjölner” y dejar claro que ellos si representan, bastante mejor que otros grupos a los que se les pone la etiqueta de “Viking”, este estilo tan “cajón desastre” en ocasiones.

Sin disco nuevo que presentar, porque desde luego “De Ödeslösa” tiene el suficiente tiempo como para no considerar esta visita como presentación de este trabajo, el grupo intentó repasar su carrera de la manera más equilibrada posible tocando canciones de todos sus trabajos aunque, como suele pasar en estos casos, los primeros discos tuvieron menos peso del que a algunos nos hubiera gustado. Tampoco la duración del bolo permitió darles más cancha me temo.

“The Voyager” y “Griftefrid” dieron continuidad a un concierto que apenas tuvo momentos de relax porque las canciones se fueron sucediendo casi sin pausa ya que Jens se dirigió a nosotros en contadas ocasiones a lo largo del show por lo que, al menos, los 70 minutos no se desperdiciaron en largas y absurdas charlas. Algo es algo.

Tampoco se movieron mucho que digamos los miembros de Thyrfing dejando claramente que el peso escénico de la actuación recayera en el menudo vocalista pero la verdad es que esto dio un poco igual porque Rydén se bastó y se sobró para llenar el escenario, imprimir y transmitir toda la intensidad y la fuerza que tienen sus composiciones. Impecable su actitud.

¿Momentos gloriosos? Bueno, me costaría elegir sólo uno porque disfruté mucho todas las canciones pero creo que por respuesta del público y gusto personal destacaría “Raven Eyes” en la primera parte y, por supuesto, “Storms Of Asgard” (qué lástima de teclados grabados…) ya en los bises introducida por la corta “...Ty Mörkret Skall Falla” de su primera demo, que fue disparada desde la mesa en versión instrumental, cosa que me decepcionó bastante, todo sea dicho.

Pero esto no quiere decir que hubiera momentos de “relleno”. Ni siquiera cuando sonaron otros temas de los discos grabados por el ex-Naglfar como “Mot Helgrind” y “Veners Förfall”, con los que despacharon el último disco editado por los nórdicos, o “Från Stormens Öga” de “Hels Vite” la épica del combo no decayó. Eso sí, es obvio que las lentas guitarras iniciales de “Sweoland Conqueror” o la gran “Far åt Helvete” fueron mejor recibidas por el respetable.

El concierto se me había pasado como un suspiro y tan sólo quedaba rubricarlo. Para ello optaron por darle más protagonismo a “Vansinnesvisor” interpretando dos canciones más del mismo siendo la primera de ellas una contundente “Digerdöden”, muy bien recibida y disfrutada por los presentes, marchándose definitivamente con otra de las joyas de su catálogo, “Kaos äterkomst”, donde las guitarras de Patrick Lindgren y Fredrik Hemborg reinaron en la sala terminando por todo lo alto con este épico final.

Seguramente ha sido el mejor concierto del estilo que he visto pese a los “problemas” que comentaba al principio y, para mi gusto, mejor que el de Månegarm de hace poco (no hablo del primero que dieron en España porque ese fue bastante decepcionante, la verdad). No sé si podremos volver a verlos por nuestro país vista la asistencia cosechada por lo que, si no fuiste y llevas un “Mjölner” colgado al cuello y tienes camisetas de Ensiferum, deberías replantearte algunas cosas...