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Masterplan, Sacramento + Leyenda, Sala Lemon, Madrid, 10 de marzo 2016

(Texto y fotos: David Ortego) Hacía muchos años que no veía a Masterplan en directo, tantos como nueve. Concretamente desde que vinieron teloneando a Saxon en la gira del “MK II” cuando Lande había abandonado sus filas (aunque después volvería) y un Mike DiMeo, que no pegaba demasiado, se encargaba de las voces. Reconozco que era un grupo que, sin matarme, me hizo “gracia” en su momento ya que sus tres primeros trabajos me parecen, cuanto menos, notables.

El tiempo ha pasado y lo cierto es que viendo las asistencias a día de hoy de la mayoría de los conciertos no esperaba demasiada gente en la sala madrileña, aunque tuvieran cierta popularidad en su momento y les acompañaran dos bandas como Sacramento, de los que se escucha hablar muy bien últimamente, y Leyenda. Desgraciadamente no me equivoqué y estuvimos bastante holgados en la Lemon.

Para colmo, un error en los carteles que anunciaban el evento ponía como hora de apertura de puertas las 20:30. Cualquiera que conozca mínimamente el funcionamiento de las discotecas que albergan conciertos, como era el caso, se tenía que haber dado cuenta de que no podía empezar tan tarde el concierto (y más habiendo dos teloneros) y haber mirado el facebook del promotor donde se detallaban los horarios correctamente. Error del promotor, sin duda, pero no llevaba ni un minuto comprobar los horarios correctos, cosa casi obligada si uno no quiere perderse nada en cualquier evento de este tipo.

Sea como fuere, no creo que llegáramos a las veinte personas las que estábamos presentes cuando Leyenda, los encargados de iniciar el bolo salieron a escena. Como la mayor parte de los que estábamos éramos de prensa, tomamos posiciones cercanas al escenario para sacar las pertinentes fotos y al menos el grupo sintió algo más de “calor” humano, cosa de la que Antonio S. Montemayor se hizo eco durante la descarga comentando que no era habitual agradeciendo el gesto.

Aunque fueron los primeros en salir, no eran los más nóveles ya que tienen cinco discos a sus espaldas y tres lustros de trayectoria musical por lo que hicieron valer las tablas que tienen desde la apertura con “Horizontes” hasta su definitiva marcha con “Ciudad Del Caos”.

Acompañados por un sonido más que decente casi desde el inicio, donde lo único que se veían algo perjudicados por momentos fueron los teclados de Santi Novoa que se escucharon algo bajos, repartieron su tiempo entre todos sus trabajos hasta la fecha, exceptuando su debut, presentando tanto temas de su nuevo disco como del resto de su discografía dotando de variedad a su descarga.

De “Bienvenido al Paraíso”, el trabajo que presentaban, cayeron “Isla del Castigo”, el que le da título y el single “Cuando Toque Luchar”, ya en la recta final de su actuación, mientras que para el inicio optaron por temas más antiguos como “Horizontes”, “Entórname Los Ojos” y “Besos De Serpiente”, de su ya lejano “A Medianoche” del 2007.

El quinteto practica un Heavy Metal muy melódico con toques incluso de Hard Rock en determinados momentos, accesible y pegadizo que, aunque no conozcas los temas, resultan amenos de escuchar. Poco a poco gracias a la simpatía de Antonio fueron metiendo a la escasa audiencia en un concierto que fue de menos a más tras vencer la frialdad inicial de una sala prácticamente vacía.

“Esmeralda” fue la primera referencia a “Ciudad Del Caos” ya en el ecuador del concierto, que les quedó muy resultona, dejando ver la calidad de Diego a la guitarra solista. Gran labor la suya que, junto a la de Antonio, forman una dupla bastante interesante. Además, Santi abandonó en algunos temas su teclado fijo habitual para colgarse un keytar obteniendo algo más de protagonismo escénico y poniendo “posturitas” junto a los guitarristas, con Diego sobre todo, ganando la puesta en escena vistosidad.

“Desierto de Hielo”, alargada por Antonio “forzándonos” a corear el estribillo tal vez demasiadas veces para el ambiente que reinaba, dio paso al último tema de Leyenda cuando ya pensaba que se iban a despedir. “Ciudad Del Caos” fue su último cartucho y con ella dieron paso a Sacramento recibiendo unos merecidos aplausos a un concierto que había empezado algo cuesta arriba pero que lograron remontar en buena medida.

Directamente desde Vigo, no porque el grupo sea de allí sino porque ni tuvieron tiempo de pasar por el hotel como recalcó Manuel Escudero en una de sus intervenciones, se presentaban Sacramento de nuevo en Madrid para seguir dando a conocer su último trabajo, “Horizonte De Eventos”, segundo disco del quinteto cordobés aclamado en buena medida por crítica y público.

Se nota que fluyen las ideas a nivel compositivo porque, a pesar de que el grupo se formó en 2013, ya cuentan con dos discos en su haber de una calidad bastante alta, lo cual no es nada fácil de conseguir. Parece que en “Horizonte de Eventos” han dado un giro de tuerca más a su sonido endureciéndolo tal vez un poco respecto a “A Sangre Y Fuego”. Llegaba el momento de comprobar cómo lo defendían en directo puesto que era la primera vez que les veía. Me gustaron y sorprendieron positivamente.

“Jaulas de Cristal” fue el tema con el arrancaron y ya desde el inicio el sonido les acompañó en buena medida, como al resto de grupos de la velada. Como siempre, el mayor perjudicado en algunos momentos de la descarga fue el teclado de Tete Navas pero, en líneas generales, tanto coros como el resto de elementos sonaron compensados. Ahora le tocaba echar el resto a la banda.

“¿Querrán Parar Este Tren?” mostró la faceta más “Power” del combo mientras que “Rencor” la mezcló con algunas pinceladas de progresivo siendo los primeros temas de “Horizontes de Eventos” que presentaron esa noche, con confianza y creyendo en ellos, la mejor manera de hacerlo.

Aunque debían estar bastante machacados del largo viaje y el cansancio acumulado en estos días de gira (y es que la vida del músico es mucho más sacrificada de lo que muchas veces pensamos) lo cierto es que no se les notó demasiado y estuvieron bastante animados en escena, aunque la movilidad tampoco es que sea el emblema del grupo y tampoco las dimensiones del escenario diera demasiada oportunidad para ello.

Todo el grupo cumplió pero, personalmente, me gustaron sobre todo Adrián Phoenix, un guitarrista joven pero solvente y con talento quien, además de clavar sus solos, aportó cierta vistosidad escénica con su tres cuartos de cuero y su melena al viento (del ventilador, eso sí). Junto a él destacaría la labor del líder y fundador del grupo, Manuel Escudero. Al vocalista si le noté cierto cansancio pero tiró de profesionalidad y se vació en el escenario de la Lemon. Su versátil voz se acopló perfectamente a los temas y por momentos me recordaba a Jorn Lande (en las voces más rasgadas) o, incluso a Dio, cuyas poses salieron a relucir en diversos momentos. De cualquier modo el ex Santelmo y ex corista de Medina Azahara cuajó una gran actuación.

La épica “Wallace”, obviamente basada en la película “Braveheart”, sonó más dura y menos folkie al faltar las colaboraciones de la versión de estudio, mientras que “Destino Marcado” mantuvo el concierto por esos derroteros cañeros desembocando en el corte que da nombre a su última obra, cuya letra está inspirada en los agujeros negros y la teorías de Stephen Hawking, dejando claro que la inspiración puede venir desde cualquier lugar.

“No Hay Nada Más Fuerte” puso fin a la presentación de “Horizontes de Eventos” antes de que Manuel nos invitara a cantar, a los que se supieran la letra (que no había demasiados a decir verdad), la versión de Juan Bau “La Estrella de David” que les quedó francamente bien. El concierto se cerró con su particular homenaje a Ritchie Blackmore llamado “Black Deep Rainbow”, donde los teclados de Tete tuvieron gran protagonismo, dejando el escenario “calentito” para la banda de Roland Grapow.

Aunque había algo más de “ambiente”, en Madrid la afluencia de público dejó bastante que desear a diferencia de otros lugares alejados del circuito habitual de conciertos donde incluso llegaron al sold out. Compro el argumento de que el Powermetal es un estilo que vivió su época de esplendor hace mucho tiempo y sus seguidores a día de hoy tal vez pasen del estilo pero llegué a pensar que el hecho de poder disfrutar a corta distancia de una banda con miembros ilustres como el ex Stratovarius Jari Kainulainen o una figura importante del Powermetal europeo como el propio Roland Grapow serviría de reclamo. Ni por esas.

Además, no son tontos y su repertorio se centró prácticamente en el directo “Keep Your Dream Alive” que se basa en los dos primeros trabajos del grupo, los más inspirados en mi opinión, por lo que la excusa de que apenas tocaban temas “clásicos” tampoco valía. De hecho, ese fue el motivo principal por el que decidí acercarme a verlos. Supongo que me hizo recordar tiempos pasados pero, nostalgia aparte, el concierto fue bastante entretenido, disfrutable y, por momentos, hasta memorable me atrevería a decir.

Efectivamente, si obviamos “Time To Be King”, de lo más “potable” del disco de mismo nombre, la floja “Keep You Dream Alive” y el recuerdo al paso de DiMeo por las filas de los germanos con “Lost And Gone”, que no terminó de encajarme demasiado en la voz del sueco, el resto del repertorio lo coparon los dos primeros trabajos así que pocas quejas a este respecto.

El grupo cumplió con su cometido, que a estas alturas estos músicos no tienen nada que demostrar a nadie, incluido el reemplazo tras los parches de Martin Skaroupka, Kevin Knott. Este chaval no es Uli Kusch, ni por supuesto el mercenario Mike Terrana, pero gusta de llamar la atención y tocaba de pie en cuanto tenía ocasión animando al público. Son pequeños detalles pero bueno, siendo tan poca gente (aunque bastante entregada debo decir) se agradecen y mejoran la impresión general del show.

Lo mismo podría decirse del otro “líder” del grupo, el simpático teclista Axel Mackenrott. Aunque hubo momentos en los que su instrumento hubo que intuirlo, en los que se escuchaba con claridad aportaba mucho al conjunto y tuvo la sonrisa perenne en la boca contagiando también su entusiasmo al público. A Grapow le vi relajado, centrado en la guitarra clavando sus partes, y muy cómplice tanto con Jari como con Rick Altzi, señal de que todo parece ir bien en el seno del grupo, cosa que se notó sobre las tablas.

En lo que al sustituto de Lande (fundamentalmente) se refiere la verdad es que me gustó bastante su actuación. Es un vocalista versátil y con un registro amplio similar al del sueco, aunque le pondría un poco por debajo pese a que Lande en directo me ha decepcionado algunas veces bastante (con Avantasia desde luego no lo hizo pero sí cuando le he visto en solitario), pero sabe ganarse al público e interactuar con él, cosa en la que hacía “aguas” el bueno de Jorn. Se le ve integrado y contento defendiendo los temas propios y de otros por lo que me convenció.

Empezaron fuertes con “Enlighten Me” y “Spirit Never Die” dejando muestras de por dónde transcurriría su descarga arrancando los primeros puños en alto y cánticos al respetable antes de dar cancha por primera vez a “Aeronautics” con “Wounds”. Esta última no es de mis favoritas del segundo trabajo de la banda pero fue coreada por la sala como le pasó a “Crimson Rider”, que sí que lo es, y a “I´m Not Afraid” que, aunque no me parece gran tema, siempre me gustó bastante y que no escuchaba desde hace años trayéndome gratos recuerdos.

El medio tiempo “Back For My Life” bajó un poco las revoluciones del concierto pero creo que funcionó también bastante bien y en ella destacó la interpretación de Rick, que imprimió mucho sentimiento al tema haciendo casi olvidar a Lande, mientras que las citadas “Time To Be King” y “Keep Ypu Dream Alive” dieron cuenta de la época más reciente del combo germano.

Para la recta final no arriesgaron en absoluto y se cebaron de nuevo con su debut. “Crystal Night” y su gran riff pusieron a la sala a “cabecear” junto a su pegadizo estribillo, que fue coreado con energía lo mismo que “Soulburn”, anunciada por los teclados de Axel protagonistas de la canción, justo antes de que Roland recordara sus tiempos mozos en el seno de las “calabazas” más famosas del metal. “The Chance” fue la elegida, y le alabo en cierta medida el gusto de escoger un tema tan poco trillado, poniendo no obstante la sala patas arriba. Eso sí, aquí Rick ni se planteó intentar emular a Kiske porque hubiera sido ridículo y la adaptó un poco a su estilo y rango vocal. Sabía elección para no salir mal parado en la comparación.

“Heroes”, otro de los mejores temas de “Masterplan” fue la que cerró la parte regular del concierto y en ella contaron con la colaboración de Manuel Escudero, al que aún le quedaban fuerzas para cantar junto a Altzi este tema, ganándose que el sueco se refieriera a él como su “héroe”. Bonito gesto que demostró la camaradería entre las bandas del cartel y dónde Manuel volvió a demostrar sus facultades vocales.

Los típicos “oeees” no tardaron en aparecer reclamando la vuelta del grupo al escenario y ellos no se hicieron de rogar demasiado encarando el bis con una más que celebrada “Kind Hearted Light” donde la clase a las seis cuerdas de Roland relució una vez más siendo “Crawling From Hell” la que cerraría definitivamente el concierto.

Aquí se excedieron demasiado alargando el tema hasta alcanzar casi los diez minutos entre presentación de los miembros de la banda, solos de cada uno de ellos, guiños a “Smoke On The Water” y hacernos corear el título de la canción hasta la extenuación. Fue lo que menos me gustó de un concierto más que correcto que dejó satisfechos tanto a grupo como público por los comentarios que se podían escuchar y las caras de los asistentes.

Veremos qué tal les va en el futuro tanto al grupo como a Roland Grapow con su disco de versiones de temas de Helloween que saldrá a finales de este año según comentaron en el concierto. Tiene todo el derecho a hacerlo, que aportó bastante a sus ex compañeros durante más de diez años, pero este tipo de discos la verdad es que nunca me han gustado porque no vienen a cuento a estas alturas de la película.

Seguramente muchos de los que fuimos al concierto opinamos que Roland Grapow y Masterplan se merecen algo más que tocar en salas de este aforo, pero es lo que hay. Ellos parecen asumir su “popularidad” actual con filosofía y buen talante (no en vano en España hicieron la friolera de diez fechas por todo el territorio, promoción incluida, por lo que “currantes” sí que son) ofreciendo lo mejor que saben hacer y alegrando un poco la vida a los que fuimos a verles. A veces eso es suficiente.