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Manegarm, Vikingore + Sechem, Sala Lemon, Madrid, 18 de febrero 2016

(Texto y fotos: David Ortego) Con nuevo disco homónimo bajo el brazo, y con veinte años de existencia a sus espaldas, se presentaban de nuevo en la capital los suecos Manegarm para intentar mejorar (o así lo esperaba yo) la mala imagen que dieron en su última visita donde ni acompañó el sonido, ni ellos mismos estuvieron a la altura de lo que se esperaba. Sin parecerme el concierto del año creo que la noche de autos dejaron un sabor de boca bastante más agradable que en aquella ocasión.

Los sevillanos Vikingore, junto a la banda local Sechem, serían los encargados de calentar el ambiente y, de paso, refrendar las positivas críticas de sus pasados conciertos en la capital los primeros y darse a conocer un poco más en el caso de los segundos. Creo que ambas bandas consiguieron estos objetivos aunque, personalmente, me convencieran más los andaluces.

Con puntualidad salieron Sechem, quienes estaban casi de presentación puesto que su primer Ep titulado “Renaissance Of The Ancient Ka” verá la luz en breve. En él basaron gran parte de su descarga y a este trabajo pertenecieron “Eis Ho Theos!” y “Raise Your Flack”, los dos temas que enlazaron para iniciar su descarga.

Desde luego no es una banda al uso o, al menos, no una muy habitual de ver. Estilísticamente se han bautizado como Oriental Metal y sus melodías y letras evocan al antiguo Egipto. Para conseguirlo tienen a Marta Sacri que, con su peculiar flauta, aporta ese punto oriental a las melodías junto al teclado de Paolo Andreotti al que, sin embargo, se le escuchó bastante bajo durante la mayor parte del concierto.

Tras este arranque con el que todos nos situamos, Ikena se dirigió a nosotros para saludar y comentar que estaban presentando su primer Ep. Se la notaba un poco nerviosa pero poco a poco se la vio más confiada sobre las tablas y, además de cantar notablemente dentro de sus posibilidades, interactuó con cierto desparpajo con sus compañeros, sobre todo con Marta, que para eso es la otra chica del grupo.

“Nebet I´h” y “Era Of Martyrs” dieron continuidad a esta presentación en sociedad en las cuales vino la sorpresa de la velada cuando la vocalista pidió espacio a los asistentes que estaban cerca del escenario. ¿El motivo? Básicamente que iban a salir dos amigas del grupo a bailar la danza del vientre mientras ellos las interpretaban, una en cada una de ellas. Esta participación de las bailarinas aportó un plus de vistosidad a estos temas en particular, y a su descarga en general, lo que siempre es de agradecer. Por su parte, los dos únicos remas que tocaron de su demo “[Ren] Loaded” sonaron seguidamente, siendo las elegidas “Sandstorm” y “Queen of Nubia”.

La banda se fue relajando y, a pesar de que presentaban nuevos guitarristas, Pepo Raull y Guillermo Ramos, cuyo papel fue correcto en ambos casos (siendo Guille al que más parado vi), no se notó este hecho apenas. Eso sí, el escenario se les quedó muy pequeño al ser tantos, dificultando los movimientos de los miembros del grupo a los que, por momentos, se les veía “estorbarse” al intentar moverse por él.

“St. Thais” dio paso a la canción tradicional griega “Mirs Lou” que, la verdad, no desentonó con el resto del repertorio, y sirvió de descanso a la voz de la vocalista antes de atacar el single de su nuevo Ep. “Agora” ha sido la elegida y el resultado podría ser una buena muestra de lo que el grupo tiene que ofrecer a día de hoy, destacando en él un solo de teclado por parte de Paolo.

Su tiempo se agotaba como la arena de un reloj y, para despedirse, Marta animó a subirse al escenario a todo aquel que quisiera a bailar la siguiente canción. Nadie recogió el guante lanzado por la flautista exceptuando las dos bailarinas que, por si eran pocos ya, se pusieron como pudieron cada una a un lado del escenario. Con casi más gente sobre las tablas que abajo se marcaron una curiosa versión del “Walk Like An Egyptian” de The Bangles que no me terminó de gustar demasiado cómo les quedó pese a ser un divertido guiño a su estilo de música.

Son una banda muy joven y con mucho margen para la mejora porque, aunque no lo hicieron mal, se notaba la lógica falta de tablas. Les deseo suerte con la salida de su nuevo Ep porque, lo que no se les puede criticar, sino más bien alabar, es que no lo dieran todo e intentaran aportar elementos “especiales” a su propuesta musical.

Cambio de estilo para recibir a Vikingore, los teloneros oficiales de la gira a los cuales era la primera vez que veía en directo aunque ya han tocado por los “madriles”. Su propuesta, algo más estándar que la de sus predecesores, se basa en el Death Metal con toques de Viking. Con estas premisas lo primero que le viene a uno a la cabeza son Amon Amath, por citar alguna de sus evidentes y más conocidas influencias. Esta mezcla fue “resultona” llegando a conquistar a la mayoría de la sala, no sólo con canciones, sino con el buen humor y la simpatía de su vocalista Ángel.

Con un sólo trabajo editado hasta la fecha, “Wolves In The Battlefront” en el que centraron su actuación, los sevillanos arrancaron con “The Wrath”, un corte que ya deja claro de qué palo van, al que le siguió “Feasting Upon The Butchered”, en la misma onda que la inicial y que no gozó de una respuesta demasiado entusiasta por parte de una sala algo apalancada. Esto cambiaría moderadamente con el transcurso de la actuación y el buen hacer del frontman.

Para sacarnos del letargo Ángel tiró de gracia innata al dirigirse al respetable consiguiendo, en parte, su objetivo ya que mientras caían más temas de su debut como “Ymmir´s Disembowelment” o “Justice´s Fall” la gente pareció reaccionar al acicate del vocalista y hubo algo más de movimiento. Lo mismo pasó con la desternillante explicación de lo que era un wall of death pedido antes de “The Undead´s Rising”, aunque fueron pocos que lo secundaron como suele pasar en estos casos. No obstante, con estos pequeños gestos se ganó al público sobradamente.

Ellos también presentaban nuevos miembros en la formación. El bajista, Gonzalo, solvente con su bajo de siete cuerdas (no sé yo si eran necesarias tantas para ejecutar su música) y uno de los Adrianes” a las seis cuerdas. A ambos se les vio bastante seguros y acoplados en la banda, cuyo nivel, a grandes rasgos, me pareció bastante correcto para tener un solo disco editado.

Como su primer trabajo tiene ya algún tiempo, aprovecharon esta nueva incursión en la capital para presentarnos algunos cortes que, supongo, formarán parte de su próxima entrega prevista para mediados de año si nada se tuerce. El primero de ellos fue “The Draugr: Back From The Grave”, presentado por Ángel con algo de sorna aludiendo a que si no sacaban nuevo material les íbamos a llamar “pesados”, lo que provocó algunas risas.

Tras la citada “Forgotten By The Gods”, “The Undead´s Rising” y “Red Fog”, todas ellas de “Wolves In The Battlefront”, concluyeron con otro tema nuevo, “Stomped And Raped”, con el grupo desbocado dando sus últimos coletazos en escena y recibiendo unos merecidos aplausos al despedirse.

Reconozco que su canciones no terminaron de engancharme, aún con la buena actitud de la banda, pero está claro que se lo “curraron” y consiguieron que la gente se divirtiera, al menos la mayor parte de ella por lo que se vio. Esperemos a que saquen su nuevo disco para ver la evolución del combo aunque, por lo interpretado esa noche, me parece que no se van a salir demasiado del guión establecido en su primer largo. Espero que, al menos, la portada sea algo diferente a la anterior…

Mi primer y único encuentro con los suecos fue bastante decepcionante. Como comentaba la inicio, ni las circunstancias ni la actitud del grupo fueron las idóneas y la sensación que me llevé fue la de que no estuvieron a la altura de sus obras de estudio que considero, cuanto menos, notables. Esta noche el sonido acompañó en buena medida y el grupo se mostró más sonriente, sin ser la alegría de la huerta (que no dejan de ser nórdicos), y más volcados en agradar.

Nada más aparecer en el escenario, primera sorpresa. Jonas Almqvist, el miembro fundador del grupo no estaba allí y su lugar lo ocupaba un rubio barbudo con cara de buena persona que resultó ser Martin Bjorklund, violinista de sesión de la última entrega del cuarteto. Me emocioné, lo reconozco, al ver cómo probaba este instrumento porque la última vez sonó totalmente enlatado.

Lamentablemente fue un espejismo y una falsa alarma ya que Martin se ocupó principalmente de la guitarra relegando el violín a dos tristes temas, “Tagen Ad Daga”, en los primeros compases del concierto, y “Vedergällningens Tid”, cuando afrontaban la recta final del show. Pobre bagaje para las esperanzas que habían creado, “disparando” el resto de melodías de este instrumento por los altavoces. Una pena, sin duda, porque si no son capaces de llevar violinista en su vigésimo aniversario… Aunque me da que fue algo casual más que otra cosa que lo llevaran porque ignoro qué ha pasado con Jonas.

Un par de paneles laterales con el logo del grupo y unas maderas en el pie del micrófono formando el símbolo “eolh” fue su único atrezzo. Algo escaso, es cierto, pero suficiente, sobre todo si tenemos en cuenta las dimensiones del escenario y las condiciones de la sala en cuestión.

“Blodörn”, el tema que abre su último disco, fue el elegido también para iniciar su concierto con la gente bastante entregada y motivada con el cuarteto ya desde los primeros acordes. Aunque no éramos demasiados precisamente (no estoy muy seguro que llegáramos ni a las cien personas), la entusiasta respuesta del público consiguió crear un buen ambiente del que se contagió la banda porque ver sonreír al impasible Markus Andé no es tarea fácil y, sin embargo, esta noche lo hizo en varias ocasiones. Estaría de buen humor.

La siguiente en sonar fue la citada “Tagen Ad Daga” donde el violín en directo aportó un punto diferenciador para mí respecto a otros cortes donde iba pregrabado y, por increíble que parezca, con la coreada “Odin Owns Ye All”, pasado el ecuador del concierto, se cerró la presentación de su último y reciente disco. Es verdad que es un trabajo un poco “flojo”, para mi gusto, pero sólo tres temas para defenderlo me parecen pocos aunque el setlist no fuera muy largo.

Que canten en su lengua a mi me resulta atractivo y muy acorde con la música que practican, pero es cierto que limita mucho la comunión con el público porque, salvo que seas muy “friki”, la mayoría de la gente no sabe sueco y no se pueden cantar las canciones. Supongo que por ello metieron cuatro cortes en inglés de su anterior álbum “Legions Of The North” como “Hordes Of Hel”, “Eternity Awaits”, la propia “Legions Of The North” y la celebradísima “Sons Of War”, uno de los momentos álgidos de la descarga donde la gente más se vino arriba.

Erik Grawsiö no es un frontman especialmente locuaz y sus intervenciones entre canción y canción se contaron con los dedos de una mano. Sin embargo, le vi muy metido en el concierto y vocalmente me gustó mucho su actuación. Además, cuando no cantaba, en alguna ocasión se acercaba a sus compañeros aunque el que se llevó la palma en cuestiones de movilidad fue Martin,. No es que se volviera loco pero comparado con Erik y con Markus si destacó.

El resto del repertorio estuvo repartido entre el resto de discos, obviando sus dos primeros trabajos de los que nada cayó, y cantado en su legua. De “Nattvasën” sonó la movida “Nattsjäl, Dromsjäl” y la que le da título mientras que de “Vargstenen” tan sólo “Vedergällningens Tid”. La corta “I Evig Tid” y la tabernera “Fimbultrollet”, que tan bien funcionó en directo, fueron otras que tuvieron cabida pero los mejores momentos para mí corrieron a cargo de “Sigrblot”, aunque sin violín en directo quedó algo deslucida, y en la despedida con la brutal “Hemfärd” y ese inicio lento con sus guitarras posteriores cargadas de épica. Eso si, lógicamente no hubo vocalista femenina y fue Erik el que la cantó íntegramente.

Ellos no son grupo de bises fingidos, cosa que les agradezco, por lo que esto fue todo lo que dio de si su descarga, que no fue poco ya que casi llegaron a los 90 minutos. Esta vez salí bastante satisfecho con lo ofrecido por los suecos (un par de temas más no habrían estado de más de cualquier modo) a los que se le notá un poco el paso de los años porque los temas nuevos me parecen peores compositivamente hablando. Veremos si los derroteros más “folkies” vencen al lado más “viking” en sucesivas obras o mantienen parte de su esencia.