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Yossi Sassi Band + Oceanic, Sala We Rock, Madrid, 5 de diciembre 2016

(Texto y fotos: David Ortego) Yossi Sassi es un músico al que el calificativo “inquieto” le viene como anillo al dedo. Cuando Orphaned Land, la banda que fundó junto a varios amigos hace más de veinte años, comienza de verdad a despegar decide iniciar una carrera en solitario que le ha llevado a marcharse del grupo israelí para explorar nuevos caminos e inquietudes musicales. “Desert Butterflies” es su segundo esfuerzo como solista y motivo, tras unas masterclass previas que dio en verano, de una nueva visita a nuestro país.

Sus compatriotas Oceanic fueron los encargados de acompañarle en este pequeño periplo europeo. La razón de elegirles parece obvia cuando él ha sido el encargado de producir el debut del cuarteto y, además, comparten bajista, el virtuoso Or Lubianiker. Una buena y oportuna forma de dar a conocer a esta banda de la que nada sabía con anterioridad.

Podríamos pensar que el inicio del puente de diciembre tuvo algo que ver con la bajísima asistencia que tuvo el concierto pero yo me inclino más a pensar que este tipo de música no tiene ningún tipo de tirón entre la gente metalera, por mucho que el protagonista haya militado en Orphaned Land o que le acompañará la vocalista Mariangela Demurtas (sólo hay que acordarse de la ridícula cantidad de gente que fue a verla con Tristania hace unos años a Caracol…). El seguidor metalero medio no está interesado en la propuesta tipo “músicas del mundo” del guitarrista y tampoco es que tenga miles de seguidores del instrumento por lo que el fracaso de taquilla estaba garantizado, en mi opinión, y más después de un mes de noviembre saturado de conciertos.

Así que, en familia, recibimos a Oceanic quienes arrancaron su concierto con “A Scanner Darkly”, el tema que abre su único disco hasta la fecha, “City Of Glass”, en el que coquetean con el progresivo desde una perspectiva bastante alternativa, como ellos mismos se definen. El inicio intimista de la canción fue tornándose hacía derroteros más animados y nos dio un poco la pauta de por dónde iban a ir los tiros durante su descarga.

Con la voz de Idan Liberman sobrevolando los pasajes creados por el grupo de Tel Aviv, donde la base rítmica tiene especial protagonismo sin duda, se dedicaron a presentar más temas de “City Of Glass” como “Clouds”, “HMS Beagle” o “Enter”, posiblemente el tema que más me convenció de cuantos sonaron a pesar de que en ningún momento llegué a conectar con su propuesta.

El ambiente no era el apropiado, eso estaba claro, pero tampoco vi a la banda muy interesada en que este mejorara y me dio la impresión de que se limitaron a tocar su repertorio y poco más, ya que poca fue la comunicación entre el vocalista y el público. Cada uno estaba a lo suyo si exceptuamos algún momento puntual en el que Idan y Amir Bambar, el otro guitarrista de la banda, pusieron alguna que otra “posturita”conjunta.

Aunque las habilidades como músicos de sus integrantes estén fuera de toda duda, como demostraron en algunos momentos de lucimiento personal instrumental, las canciones no me llegaron a enganchar y su cierta indefinición estilística les hace quedarse un poco a medio camino de todo. O tal vez no era mi día para enfrentarme a un grupo como ellos por primera vez, quién sabe. El caso es que su concierto pasó, me atreverá a decir, sin pena ni gloria para el grueso de los presentes, entre los que me incluyo, que esperábamos ya la salida de Yossi Sassi.

A pesar de que el panorama cambió bastante poco en lo que a afluencia se refiere, Yossi Sassi y su banda consiguieron que el ambiente que se respiró durante su actuación fuera mucho más festivo y animado que el que hubo durante Oceanic, contagiando su energía y ritmos orientales a los presentes que, además, respondieron positivamente a los gestos del guitarrista.

“Desert Butterflies” fue el protagonista de su descarga y en su presentación se centraron, ya que más de la mitad del disco sonó durante su actuación, que comenzó con “Orient Sun” y se cerró con “Fata Morgana”, aunque su primer trabajo en solitario, “Melting Clocks”, también tuvo buena representación con cortes distribuidos a lo largo del repertorio de manera estratégica.

Así, tras “Neo Quest”, un par de canciones de su debut tomaron el relevo pasando de los ritmos orientales a tesituras más rockeras en la primera de ellas. “Ain´t Good Enough”, donde el propio Sassi se encargaría de las voces de manera más que solvente, y mezclando todas sus influencias en la segunda, una “Drive” donde la sensibilidad del israelí tocando quedó muy patente arrancando los aplausos de la audiencia.

El buen sonido y una banda muy cohesionada como lo es la que acompaña a Yossi, estaban dando sus frutos y los pocos asistentes nos estábamos metiendo poco a poco en un concierto muy diferente a lo que habitualmente podemos ver en la We Rock pero no por ello exento de calidad, sino más bien al contrario, aunque no sea un estilo de masas precisamente.

La tranquila e intimista “Cocoon” dio pasó a la entrada en escena de Mariangela Demurtas, presentada efusivamente por Yossi Sassi que se deshizo en elogios hacía la actual vocalista de Tristania (y colaboradora de otras bandas como Moonspell, con cuyo guitarrista está casada, Karmaflow, Melted Space, Ex Deo o Trollfest) y que les acompaño en escena en “Simple Things”, a dúo con él, “Believe” y el único recuerdo a su antigua banda en forma de “New Jerusalem”, coreada por la sala y todo un emblema de lo que promulgan los israelíes, la paz entre religiones y pueblos.

Me gustaron las bonitas palabras que dedicó a sus ex compañeros recordando lo importante que ha sido Orphaned Land para él, la cantidad de temas que compuso y no renegando en ningún momento de su pasado musical dejando claro que no hubo ningún mal rollo y su decisión de abandonar el grupo responde, como él mismo recalcó, a un intento de seguir progresando como artista y músico.

Yossi no perdió la oportunidad de anticiparnos un tema del que será su próximo trabajo y para cuya composición se alejará del mundanal ruido durante un tiempo en 2016. “Palm Dance” fue la elegida antes de que cediera el protagonismo a sus compañeros de grupo que hicieron un pequeño solo cada uno de ellos. No resultaron cansinos y, para mí, destacó entre ellos el del percusionista Roei Fridman quien aportó ese toque diferenciador netamente oriental al concierto tocando el darbuka, principalmente, además de otros instrumentos.

En la recta final los temas de sus dos trabajos se fueron intercalando como la netamente arabesca “Azadi”, aunque sin el piano que posee la versión de estudio, “Number´s World”, “Azul”, donde Or volvió a tener mucho protagonismo al introducir en ella un largo solo de bajo que creo que fue excesivo y que hubiera quitado o, al menos, reducido, y la acústica “Sunset” que relajó los ánimos por última vez en su descarga.

De nuevo con Mariangela en escena, el guitarrista recordó algunas de las versiones que ha realizado durante algunos conciertos, preguntando si conocíamos a Opeth. Tras la afirmativa respuesta se marcaron un “Bleak”, pasado por su tamiz propio lógicamente, que quedó bastante resultona y diferente a la original, para cerrar definitivamente con “Fata Morgana” un concierto que me dejó satisfecho a pesar de que se dejaran en el tintero “The Warrior”, no sé muy bien por qué ya que no tocaron mucho y venía en el setlist.

De cualquier modo, grata velada la que nos hicieron pasar estos músicos en la que no sólo brilló la calidad musical, sino también la humana, ya que la actitud de Yossi Sassi, humilde, simpático y cercano con todos nosotros aportó un plus que es de agradecer. Veremos por dónde nos sale el virtuoso guitarrista en su próxima entrega ya que “Desert Butterflies” me ha gustado bastante aunque estoy seguro que será un digno trabajo porque calidad le sobra.