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Mors Principium Est, Dysnomia + Bridge To Nowhere, Sala We Rock, Madrid, 11 de noviembre 2015

(Texto y fotos: David Ortego) La primera visita a España de Mors Principium Est desde luego no quedará grabada en la mente colectiva como un acontecimiento para el recuerdo. En primer lugar porque el “colectivo” que asistió en Madrid fue muy reducido y, en segundo lugar, porque la descarga de los fineses no se puede ni siquiera calificar de “mínimos”. Pero antes de comentar lo que deparó su actuación un par de teloneros amenizaron la espera.

Bridge To Nowhere fue el primero de ellos, con una audiencia muy escasa (aunque las he visto peores) compuesta como suele ser habitual en estos casos fundamentalmente por amigos y/o familiares que arroparon al grupo. Presentaban su primer trabajo editado hace unos meses, “Wars Of Avalmeth”, y en él basaron una actuación que arrancó con “Invaders” y mostró a una banda que me resultó interesante en lo musical pero no tanto en el apartado vocal.

No es que Ana Rochas me pareciera mala cantante pero su voz en ningún momento me cuadró con la música, ni en “Bleeding Moon”, ni en la primera parte de “Wars Of Avalmeth”, donde alternó registros más rasgados con otros medios, ni tampoco en la segunda de ellas cuando se atrevió con tonalidades más líricas al igual que en “Martyr” que, la verdad, me dejaron muy descolocado. Además, el estatismo del que hizo gala durante toda la actuación, no ayudó demasiado a mejorar mi percepción de su labor como frontwoman del quinteto.

Por el contrario, la dupla de guitarristas formada por César y Rubén si me convenció más y, aunque tampoco es que se comieran el escenario, les vi más activos y cómodos sobre las tablas cumpliendo con corrección mientras el bajista Ángel Luis Arquero se mantuvo en un discreto segundo plano la mayor parte del tiempo.

“Ruins” y el tema que cierra su debut, “Man Go Home”, hicieron lo propio con una actuación que se me hizo un poco larga por momentos y que sirvió para calentar el escenario para la banda que, a la postre, saldría vencedora de esta velada muy por encima de las teóricas “estrellas”.

Efectivamente, los vigueses Dysnomia, a los que no había tenido el gusto de ver con anterioridad, salieron a por todas y dieron un concierto enérgico, sin fisuras y con una actitud que fue digna de quitarse el sombrero porque, seas conocedor o no de sus canciones, su dinamismo escénico consiguió que no hubiera lugar para el aburrimiento desde que sonó la intro “Kallisti” hasta que se bajaron del escenario tras “Reach Clarity”.

Aunque todo el grupo rayó a gran nivel, tanto instrumentalmente como en lo que a actitud se refiere, su vocalista Álex de la Sota fue el que se llevó la palma sin duda alguna. No sólo cumplió con su faceta de cantante con solvencia sino que, y esto en según qué casos es hasta más importante, ejerció a la perfección como el frontman que toda banda debe tener. Activo, viviendo cada estrofa, arengando a la gente desde la parte delantera del escenario o arrodillándose en numerosas ocasiones, supo dar en cada momento lo que el concierto y sus temas necesitaban. Magistral su actuación máxime viendo su juventud.

Pero es que sus compañeros tampoco se quedaron muy atrás. Desde la base rítmica del baterista Eloi Pascual y el bajista zurdo Aarón Fariña, quien también se encargó de algunos coros, hasta la notable pareja de guitarristas formada por Jorge Fernández y Rodrigo Blas que tan bien se desenvolvieron tanto en los solos con la impronta del sonido Gothenburg como en las partes más “modernas”. Todo encajó en su sitio como un puzzle.

“Let The Spark Ignite”,“In New Form”, “Checkmate”, “A Light At The Shore”, “Into The Void Of Your Eyes” o la tremenda “Baptized In Rain”, con las voces femeninas sampleadas (y los teclados) por exigencias del guión, fueron más temas que pudimos escuchar de su primer trabajo homónimo y que sonaron muy bien esta noche.

Sin embargo, hacia la recta final no dejaron pasar la oportunidad de tocar material más antiguo de cuando se llamaban Dark Eternal y, en este contexto, se marcaron dos tremendas “The Fate Of Human Being” y “Beneath A Bleeding Sky”, mientras “Serenade” y “Reach Clariry” cerraban un concierto que nos dejó con la boca abierta a más de uno y de dos, entre los que me incluyo. No han inventado nada pero resultaron apabullantes.

El turno de recibir por primera vez por estos lares a Mors Principium Est había llegado y, a pesar de que la asistencia no fue para tirar cohetes, (aunque incluso esperaba que hubiera menos gente al tratarse de una banda bastante desconocida y ser día laborable) todos los presentes estaban más que motivados con el concierto y, a poquito que hubieran puesto de su parte los escandinavos, habrían salido triunfadores.

Pero no, ellos eligieron tirar por tierra todas esas esperanzas con un repertorio de diez miserables canciones y una actitud que rozaba el pasotismo absoluto lastrando, bajo mi punto de vista, cualquier opción de que el concierto de Ville Viljanne y los suyos pudiera calificarse ni siquiera de correcto. Si, son fineses y ya sabemos que no son los tipos más dicharacheros del mundo pero de ahí a pronunciar una frase de saludo cuando llevaban varios temas interpretados, hacer un ¿jocoso? chiste sobre el amago de solo de batería que Mikko Sipola no llegó a hacer en los compases finales y a “disculparse” con una sonrisa sobre que eso era todo lo que tenían para tocar cuando estuvieron en escena 52 minutos, con cinco discos en su haber, y siendo su primera visita a España me parece que es reírse un poco de la gente. Para colmo, sonaron bastante mal durante algunos momentos del show y el contraste con sus predecesores les hizo quedar aún peor.

Respecto al repertorio pues intentaron hacer un recorrido por su trayectoria pero, con la duración que tuvo su descarga, todo supo a muy poco. Presentaron cortes de su última entrega “Dawn Of The 5th Era” como la inicial “God Has Fallen”, “Leader Of The Titans”, “Monster In Me” y una nefasta “I Am War”, no por el tema en si sino por su interpretación, donde Andy Gillion tocaba los solos, y en general todas sus partes, ausente y como si con él no fuera la cosa.

Ville cumplió, pero sin alardes, con su cometido vocal y se mostró nulo, como comentaba, en comunicación con el público limitándose a hacer tímidos gestos con los brazos para jalear a los presentes que, por suerte para él, estaban muy por la labor de saltar y corear los temas sin necesidad de que les insistieran demasiado. Eso sí, llevaba escritas algunas letras de canciones en el papel del setlist por si la memoria le fallaba, eso se lo habían “currado”.

De discos pasados sonaron “Birth Of the Starchild” y “I Will Return” de su anterior “…And Death Says Live”, muy coreadas por los presentes, “Life In Black” de su debut “Inhumanity”, “Pure” y “Altered State Of Consciousness” del que para mí es su mejor trabajo, “The Unborn”, cerrando su paupérrima descarga con “Finality”, de “Liberation = Termination”, dejando a los asistentes con cara de estupor mientras pedían insistentemente, pero sin ningún resultado, algún bis que llevarse a la boca para llegar, al menos, a la hora de duración.

Nada, se quedaron con las ganas a pesar de que la música ambiente no sonaba y les daba esperanzas. Aunque no sirva de consuelo, por lo que he leído, igual ha pasado en otras ciudades por lo que no parece ser un hecho aislado. Eso es todo lo que tienen que ofrecer a sus fans. Luego se quejarán de que la gente no va a sus conciertos o que no tienen muchos seguidores… Con conciertos como este se te quitan las ganas (y mira que sus discos me parecen cuanto menos notables) y demasiado que no les pitáramos porque algunos seguidores incluso se habían desplazado desde fuera de Madrid para verles y seguro que esperaban más de ellos.

En fin, este fue un clarísimo ejemplo de concierto en el que el público estuvo muy por encima de la banda. Al menos me quedo con el buen sabor del bolo de Dysnomia que podrán decir con orgullo que, al menos en Madrid, se “merendaron” a unos nórdicos llamados Mors Principium Est.