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Enforcer, Wolf + Dynamite, Sala Lemon, Madrid, 2 de octubre 2015

(Texto y fotos: David Ortego) Viernes con sabor a Heavy Metal clásico procedente de Suecia con tres grupos que, cada uno a su manera, ofrecieron lo mejor de ellos para intentar agradar a una audiencia que, si bien no abarrotó la sala, si que respondió aceptablemente a la llamada.

Con aún poca gente en el interior de la Lemon saltaban Dynamite a escena para dar a conocer su propuesta a los allí congregados. Lo que proponían poco o nada tenía que ver con lo que más tarde ofrecerían sus compañeros de cartel, ya que son otro de los muchos grupos que tienen por sonido el que acuñaron los hermanos Young hace décadas y que ha servido de “inspiración” a tantas bandas últimamente, muchas de ellas de su país.

“Blackout Station” es su último trabajo hasta la fecha y motivo de su inclusión en el cartel por lo que tuvo gran protagonismo durante su actuación con “Blackout Station”, que abrió la misma, “It´s A Long Way Home”, “Damn You Woman”, “Wild And Untame” o “Burn It Down” interpretadas con buenas maneras pero carentes de cualquier atisbo de originalidad.

Lo que me sorprendió es que su sonido gustó bastante y la gente se volcó con ellos de manera notable, cosa que siempre agrada a los que están encima de las tablas, dejando claro que este tipo de Rock N Roll “facilón” sigue enganchando a la gente.

El combo de Växjö gozó de un sonido bastante aceptable, para lo que suele ofrecer esta sala, y su frontman y guitarrista Mattis, así como el resto de sus compañeros que le apoyaron con unos buenos coros y mostraron gran complicidad entre ellos, consiguieron con el paso de los minutos “engatusar” a un público cada vez más numeroso que estuvo por la labor de secundar los guiños y peticiones que el vocalista reclamó.

En la recta final de su concierto se acordaron de su debut, “Lock n Load”, con la pausada “Streefighting Blues”, “Stone Heart Rebel” y “Gone Wild”, poniendo así el punto y final a una descarga que sirvió a la perfección para calentar el ambiente para las siguientes. Pese a que a mí este tipo de bandas cada vez me dicen menos, dieron un notable concierto.

Cambio radical de estilo para recibir al verdadero motivo por el que asistí al concierto. Wolf. Era la primera vez que me veía las caras con el combo liderado por Niklas “Viper” Stålvind y, aunque sus últimos trabajos me parecen inferiores a los de sus orígenes, me apetecía bastante ver cómo se lo montaban en directo. A pesar de lo corto que se me hizo, no me defraudaron en absoluto.

La intro instrumental “Overture in C Shark”, interpretada por ellos y no “disparada” desde la mesa de sonido como hace la mayoría de grupos (por no decir casi todos), dio el pistoletazo de salida a un concierto en el que dieron cancha a su último trabajo “Devil Seed”, pero sin darle demasiado protagonismo ya que, con dos de sus mejores cortes, “Shark Attack” y “My Demon”, dieron por finiquitada su presentación para repartir entre discos más inspirados como “Ravenous” o “Black Wings” el resto de su repertorio.

Desde luego, a los suecos no se les puede echar en cara que no salieran a comerse el escenario desde el primer momento ni que no mantuvieran esa intensidad hasta el último acorde. Supongo que por este motivo, sumado a un afilado sonido, un gran ambiente en la sala y un Niklas cercano y comunicativo que consiguió conectar con la audiencia en todo momento, su concierto me gustó mucho y les considero los triunfadores de la velada.

Pero no sólo el rubio vocalista se salió. El resto de miembros también aportaron su granito de arena para que el estatismo al que obligaba las tareas vocales de Viper no jugara en su contra moviéndose ellos por el escenario, intercambiando posiciones o provocando a las primeras filas cuando les parecía oportuno. Está claro que saben muy bien lo que se hacen ya que no son unos primerizos en esto de dar conciertos precisamente…

Por todo lo dicho, me resulta difícil destacar un momento puntual sobre otro pero “Voodoo” podría ser uno de ellos pese a que la alargaron en exceso, para mi gusto, en su parte central para hacernos más participes del show sí cabe.

“The Bite”, “Night Stalker” o “Hail Caesar” no desentonaron en absoluto con las geniales “Evil Star”, “Genocide” y “Skullcrusher” con la que afrontaron la recta final de su actuación. Esta corrió a cargo de las no menos buenas “Venom” y, la coreada por toda la sala, “Speed On”, con la que se marcharon mientras eran ovacionados con entusiasmo.

Wolf son un buen ejemplo de lo injusto que es a veces el mundo de la música ya que sus dos décadas de existencia y la edición de discos más que acertados no les ha servido para obtener la repercusión que, seguramente, merecen. Así es la vida y esperemos que la próxima vez podamos disfrutar de un show suyo completo liderando su propia gira por nuestro país. Creo que ya les toca.

Tras el impecable concierto de sus predecesores, difícil papeleta para los chicos de Enforcer la de superar lo vivido minutos antes aunque, además de los típicos telones laterales, ellos contaran con algo más de “atrezzo” para mejorar el aspecto visual del escenario. Sus ya típicos candelabros con velas negras a los lados de la batería de Jonas Wikstrand fueron ese elemento visual diferenciador pero, a mí, me resultó algo “cutre” porque no estaban todas las velas y algunas se apagaron incluso antes de que empezara el concierto. De cualquier modo, esto me parece anecdótico porque lo importante es la música, con velas o sin ellas.

Como suele ser costumbre en ellos, salieron a escena tan “espídicos” como su música con “Destroyer”, el tema que abre su último gran disco “From Beyond”, sonando mal y bastante embarullados. A este le siguieron “Undying Evil”, del mismo trabajo, y “Mesmerized By Fire” que, por desgracia, corrieron la misma suerte por lo que quedaron muy deslucidos.

El peso escénico del grupo volvió a correr a cargo del bajista Tobias Lindqvist y de Olof Wikstrand, aunque este tuviera el hándicap de tener que cantar lo que le restaba movilidad escénica, lógicamente. Por su parte, al nuevo guitarrista que sustituye a Joseph Tholl le vi bastante “a por uvas” y muy estático respecto al resto. Pero claro, a Olof no le gusta que nadie le haga sombra y no dudaba en empujarle para obtener aún más protagonismo así que lo mismo pasaba de “destacar”.

Egos aparte, aunque eligieron buenos temas del tipo “Live For The Night”, “Scream Of The Savage”, “Run For Your Life”, “Death Rides This Night” o la tremenda “Take Me Out Of This Nightmare” a los que fueron intercalando otros del nuevo disco como el que le da título, “Hell Will Follow”, con el escenario iluminado por luces rojas, “Below The Slumber” o “Mask Of The Red Death”, con la que abandonaron unos instantes las tablas antes de los bises, su ejecución volvió a ser bastante mejorable.

Y no, no me refiero a los problemas que tuvo Olof con su guitarra en varios momentos sino a que sigue sin cantar al micrófono y su voz, que sin alardes no fue de las peores veces que le he visto, se perdía entre la música desluciendo las composiciones en muchos momentos. Y tampoco me vale lo que le he leído en algunas entrevistas diciendo que si queremos oírles perfectos que nos pongamos el disco, que ellos tocan en vivo. Creo que se puede dar un concierto intenso y no por ello cantar mal o reinventar los solos. Ese comentario denota poca profesionalidad...

Para colmo, otro de los males endémicos de Enforcer quedó patente cuando, aún sin superar la hora de concierto (llevaban unos 50 minutos largos), abandonaron las tablas para afrontar un par de bises. “Katana” y otro de sus mejores temas, “Midnight Vice”, cerraron un concierto de 66 minutos que, a todas luces, me resulta insuficiente.

No se les pide que toquen dos horas pero, con cuatro discos en el mercado, ser tan rácanos no hace más que darnos argumentos a los que pensamos que cada vez son peor banda de directo, que no de estudio como demuestra “From Beyond”. Una pena porque hay buenos mimbres para la cesta pero Olof y sus chicos se empeñan en no aprovecharlos con descargas que no hacen justicia a sus obras de estudio.