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Molly Hatchet, Sala Caracol, Madrid, 12 de diciembre 2012;

(Texto y fotos: David Ortego) Tras casi dos años desde su última visita, y sin nada nuevo que ofrecer discográficamente hablando, volvían a pisar suelo español Molly Hatchet para ofrecernos una buena dosis de lo que mejor saben hacer. Rock sureño de primera calidad.

Supongo que ser un día entre semana, el elevado coste de la entrada (encima sin teloneros) y la saturación habitual de conciertos que "padecemos" en la capital prácticamente todas las semanas hizo que la asistencia fuera más bien escasa. Diría que incluso menor que la que tuvieron en la Ritmo & Compás en el 2010 pero claro, al ser una sala de mucha menor capacidad la sensación no fue ni parecida porque lo que en Caracol fue una entrada floja, en R&C fue casi un sold out. De cualquier forma, el escenario de la primera es mucho más digno para una banda de la historia de la que nos ocupa y permitió al grupo desplegar todo el potencial que tiene en un ambiente mucho más apropiado, tanto de luces como de sonido y, en ese aspecto, ganamos todos, mejorando sensiblemente la valoración del concierto que, sin ser malo ni mucho menos, si que creo que pecó de escaso en lo que a repertorio se refiere para una banda con doce discos de estudio.

Pasaban pocos minutos de las nueve y media cuando aparecieron los componentes de la mítica banda que, a excepción del batería Shawn Beamer sustituido por un solvente Scott Craig, fueron los mismos que nos visitaron hace dos años y cuya calidad instrumental está fuera de toda duda ya que no son nuevos precisamente en esto de la música.

"Whiskey Man" siempre es una más que eficaz manera de empezar un concierto, con esa harmónica marca de la casa de la que se encargó el enorme Phil Mc Cormack, y que nos puso a todos en situación de la que nos esperaba. Lo "malo" es que a esta temazo que abría su famoso "Flirtin´With Desaster" le siguió la primera versión de la velada, "It´s All Over Know" que, por mucho que venga en el mismo disco y esté muy bien, no me parece de recibo que tiren de temas de otros artistas teniendo tantas canciones fabulosas propias. Lo malo es que fue la primera, pero no la última.

Con un sonido más que aceptable, que permitió disfrutar de las canciones como se merecen, y una banda mucho más "enchufada" que en su última visita, con mucha complicidad entre ellos (sobre todo entre Phil y Bobby) seguían cayendo temas de sus comienzos, hace más de treinta años, como la imprescindible "Gator Country" o uno de mis temas favoritos del sexteto, "Fall Of The Peacemakers", entre las que intercalaron las más recientes "American Pride", en la que Phil se golpeó el pecho (ya sabemos cómo son los Yankees en este aspecto) y sacaron por primera vez la bandera sureña en la que Phil arropó al rubio guitarrista ante el clamor de los presentes, y la que da título al último disco hasta la fecha del grupo, "Justice", en las que brilló con luz propia el teclista John Galvin que tuvo su momento protagonista en el solo que interpretó en la misma.

Tras "Justice", un escueto e innecesario solo de batería que dio paso a la rockera "Beatin´The Odds", que fue otro de los momentos álgidos para mí de su concierto con la gente bailando y cantando el estribillo y que enlazaron con una nueva versión. En este caso fue "Edge Of Sundown" de Danny Joe Brown y su banda la elegida y, a pesar de que les quedó muy bien, siguió restando tiempo a temas propios que, por desgracia, no sonaron.

Otra "nueva" como "In The Darkness Of The Night" con la que cerraron la "re-presentación" de "Justice" y que dedicaron a Dio con las palabras "que Dios te bendiga y te echamos de menos" (llevándose la ovación sentida de todos) nos introdujo en "Junkin´City", momento que aprovechó Mc Cormack para presentar de manera bastante simpática a sus compañeros de fatigas lo que se tradujo en un alargamiento del tema algo cansino en mi opinión.

Lo que también se me hizo cansino fue que, llegados a este punto, tocaran "Dreams I´ll Never See", otra versión que, por mucho que venga en su debut y sea de la Allman Brothers Band (que, para mis inri, se la he visto tocar a Greg Allman) me pareció erróneo su inclusión dado el excesivo número de covers que se marcaron, máxime cuando con ella se despidieron y no llevaban ni setenta minutos.

Obviamente volvieron a salir a escena para, como no, tocar el archiconocido "Free Bird" de sus amigos Lynyrd Skynyrd en la que todos, público y banda, dieron rienda suelta a sus emociones y en la que la pareja Bobby Ingram y Dave Hlubek se salieron (como durante todo el concierto por otro lado). Esta es la única versión que realmente creo que tiene sentido que incluyan en su repertorio, y más cuando está el veterano Tim Lindsey en sus filas. Además, Phil alucinó cuando un chaval del público le entregó un chaleco vaquero con la cara de Ronnie Van Zant dibujado en la espalda y que se puso para cantar el tema, y le quedaba bien inclusive.

Todos sabíamos que quedaba un último cartucho en la escopeta de los sureños y ese era "Flirtin´With Desaster", que volvió loca de nuevo a la gente y sirvió para que despidieran, bandera confederada en mano, por todo lo alto un concierto en el que destacaría a Bobby Ingram por su genial actitud, a un sobrio y castigado físicamente Dave Hlubek (aunque genial a las seis cuerdas) y a un Phil Mc Cormack más comunicativo de lo esperado que puso la pose, las pintas de vaquero de la América profunda con su sombrero y la profunda voz a unos cuantos himnos del rock sureño de primera división. En el debe de los de Jacksonville pondría que tocaran menos versiones y rescataran más temas buenos propios (sólo tocaron ocho temas suyos) de los que, sin duda, van muy sobrados. Aún así, mejor concierto que el último vivido en la capital y que dejó a los fieles seguidores, algunos venidos de varios rincones de nuestro país, satisfechos. Como diría Danny Joe Brown...¡¡Hell Yeah!!
Molly Hatchet
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