DMS en Español DMS en Inglés DMS en Alemán Contacto por E-Mail DMS on Twitter DMS on Facebook

Arkona, Dalriada + Darkest Era, Ritmo y Compás, Madrid, 8 de octubre 2012;

(Texto y fotos: David Ortego) Está claro que cualquier excusa es buena para girar e intentar mantenerse en el duro negocio de la música. Digo esto porque cada vez más bandas aprovechan aniversarios (de cualquier tipo) para salir a la carretera y ganarse unos eurillos. Algunos de estos aniversarios aportan más (se interpretan discos completos, se rescatan temas raros o poco habituales,…) y otros menos son un poco “más de lo mismo”, todo sea dicho. Sin duda diez años para una banda es bastante tiempo pero me parece curioso que, al año siguiente de publicar disco, con el que giraron bastante y actuaron en festivales, los rusos Arkona vuelvan huir del frio de su país con una nueva gira para celebrar sus diez años de existencia. Supongo que también serán conscientes de que tienen que aprovechar su cada vez mayor popularidad para mantenerse y reivindicarse en la saturada escena pagan folk

Normalmente este tipo de giras suelen servir para descubrir grupos nuevos que actúan de teloneros y que, seguramente, no se vuelvan a poder ver con facilidad. En el caso que nos ocupa los acompañantes de Masha y cia eran los húngaros Dalriada y los norirlandeses Darkest Era, siendo estos últimos los encargados de abrir la velada.

Con la habitual puntualidad a la que nos tienen mal acostumbrados la gente de Babylon salió el combo de Belfast para presentarnos su disco debut, el notable “The Last Caress Of Light”, ante los cuatro gatos que allí estábamos. Era el grupo que menos tenía que ver con Arkona, estilísticamente hablando, pero a mí me gustaron bastante ya que la música que practican, mezcla de Heavy Metal, guitarras gaélicas y folk propio de su tierra, me resulta interesante.

Temas como “Beneath The Frozen Skies”, con la que abrieron, “Heathen Burial” o “The Morrigan”, que fue el colofón, traían claras reminiscencias revelando su procedencia y en cierto modo, y salvando las distancias, me recordaron por momentos a sus compatriotas Primordial en las melodías de guitarra cortesía de Ade Mulgrew y Sarah Weighell, esta última auténtico foco de atención del sector masculino. La extensa “The Last Caress Of Light Before The Dark” puso de manifiesto la apropiada voz de Krum, el cual estuvo muy simpático durante toda la actuación sonriendo en todo momento mientras les hacía “guiños” a sus compañeros dando muestra de gran complicidad y buen rollo.

Posiblemente el tema que más me gustó del quinteto fue el único que tocaron de su primer Ep, “On The Crest Of Doom”, pero ya digo que se me hicieron agradables de escuchar durante la media hora larga que estuvieron en escena a pesar de no conocerles. Por último me gustaría resaltar que, para variar un poco, ninguna de las féminas del grupo tocaba el bajo (esto sí que es notica) y me sorprendió positivamente Lisa Howe que tuvo una actuación muy notable tras los parches. Les seguiré la pista.

Rápidamente se produjo el cambio de instrumentos y, en pocos minutos, aparecieron los miembros de Dalriada. Lamentablemente no había viajado su vocalista y violinista Laura Binder ya que va a ser madre, lo que sin duda supuso bastante decepción entre sus seguidores y marcó el devenir del show aunque su sustituta, Anita Kun, cantará correctamente sus partes melódicas y su batería las guturales. Eso sí, su estatismo en escena no me convenció en absoluto y dejaba claro que estaba allí “de paso”.

Desgraciadamente “gozaron” de un sonido bastante deficiente que impidió disfrutar en condiciones la descarga de los húngaros. Además de tener que suplir la voz de Laura, también tuvieron que hacer lo propio con su violín y, en este caso, estaba enlatado al igual que otras partes folkies. Eso sí, la mayoría se suplió con el teclado de Barnabas.

La impronunciable “Hunyadi és Kapisztrán Nándorfehérvári Diadaláról (Saltarello) fue su primer “cartucho” pero realmente el delirio comenzó con “Ígéret”, que puso a la sala a dar botes con su ritmo “polkero” y donde ya quedó patente la importancia de los coros y la alternancia de voces del teclista Barnabas, del guitarrista András Ficzek y del batería (y líder junto a Laura) Tadeusz Rickermann, que además se encargó de las voces guturales, como comentaba al principio, de temas como “Napom, Fényes Napom”, la parte final de “Kinizsi Mulatsága” u otra de las más celebradas,”Leszek A Hold”.

“Sxent Lásló” fue la única concesión a un tema que no perteneciera a sus dos últimos trabajos, el reciente “Napisten Hava” y el que marcó un punto de inflexión en su trayectoria, “Ígéret”. De ellos también cayeron “Borivók Éneke” y “Hajdútánc”, que puso el punto y final a su descarga con toda la sala dando palmas y saltando, porque cantar en húngaro, poco, obviamente.

Interesante propuesta la del sexteto de Sopron pero que quedó totalmente deslucida por un sonido que no les hizo justicia y, sobre todo, por una baja tan importante como la de Laura. Por cierto, es increíble que la pobre Anita se quejara del humo en diversos momentos y se siguiera utilizando la máquina así como que dijera que no se escuchaba por su monitor y que nadie la hiciera ni caso.

Por fin, y con la sala registrando más o menos media entrada (asistencia parecida a la de su anterior concierto en la capital), aparecieron los rusos recibiendo los aplausos de los presentes mientras sonaba la intro “Az´” y Masha, con su inseparable piel de lobo que no s quitó durante todo el concierto a pesar de sudar la gota gorda, se dedicaba a aporrear un tambor de forma compulsiva, cosa que dejó de hacer con los primeros acordes de “Arkaim”.

Menuda diferencia ya en los primeros compases en varios aspectos. El primero fue pasar del estatismo de Anita al dinamismo frenético de la pequeña vocalista pero el sonido también era, ya desde el inicio, bastante mejor que el de sus predecesores. Encima, y a diferencia de lo que pasó en su anterior visita, esta vez sí vino Vladimir para interpretar las partes viento, ya fuera con la gaita o con las múltiples flautas que usó durante el concierto, dando una mejor sensación que la que me dieron en este aspecto hace algo más de un año. No obstante las partes de teclado seguían “disparadas” como en aquella ocasión.

Con el público entregado completamente la euforia se desató con otro de sus temas habituales, “Goi, Rode, Goi”, donde Masha volvió a dar muestras de lo bien que se defiende en las voces melódicas y en las guturales pasando de una a otra con total naturalidad. Los temas se iban sucediendo, sin apenas interacción de la banda con el público más que en algún momento puntual, como el medio tiempo “Od Sedka K Nebu”, “Slovo” o la marchosa y folclórica “Piamat”, donde la flauta de Vladimir tuvo gran protagonismo, seguían manteniendo alto el pabellón.

En esta ocasión, además de en Masha, mucho peso de la actuación del combo moscovita recayó en Vladimir que no paró de animar al personal, cuando sus partes instrumentales se lo permitían, en detrimento del guitarrista Sergey y sobe todo del bajista Ruslan que estaba, directamente, escondido en las sombras en el lado derecho del escenario. Por ello, la presencia de Vladimir dio un aire al concierto francamente genial aportando no sólo música sino también energía.

En la balada “Slav´sja, Rus!” volvió a hacer acto de presencia el tambor pagano que corrió a cargo de la pequeña rubia y en “Zakliatie” demostró lo bien que canta, con un inicio a capella que puso los pelos de punta a más de uno. “Katitsja Kolo” sirvió de punto y aparte al grupo que volvió a la carga con “Leshiy” y la solemnidad de “Kupalets”, para redondear su actuación con dos de sus temas “estrella” y que fueron recibidos como tales por un público que tenía ganas de más Arkona. Me refiero a las fiesteras “Stenka Na Stenku” y la fugaz “Yarilo”, con la que volvieron a marcharse.

Sorprendentemente, volvieron a salir para obsequiarnos otro bis con el que se despidieron definitivamente. La elegida no podía ser otra que “Kupala I Kostroma” en la que toda la sala se puso a bailar y botar como loca para regocijo del grupo, aunque lo cierto es que no lo demostraban demasiado, y es que fueron fríos hasta el final.

Concierto bastante mejor, para mi gusto, que el que dieron hace algo más de un año en la misma sala pero que volvió a dejar a la gente con ganas de más porque la duración, si bien fue superior en esta ocasión, siguió siendo algo escasa para mi gusto. Aún así esperemos que puedan seguir cumpliendo años porque Arkona es una de las bandas más interesantes dentro del panorama pagan folk y, quién sabe, tal vez sean capaces de llegar al 20 aniversario. Y nosotros que lo veamos.
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Darkest Era
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Dalriada
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona
Arkona